CAPÍTULO
2
Cuando
la enfermera despertó a _______ para darle unos medicamentos, era ya
mediodía.
Sentía fuertes punzadas de dolor en la mano escayolada. Apretó los dientes,
y
acudieron a su mente imágenes pavorosamente vívidas del accidente: el impacto,
la
rotura
de cristales, su grito horrorizado, y cómo después había quedado inconsciente.
La
carretera estaba resbalosa por la lluvia, y un coche los había adelantado sin
calcular
bien la distancia. El padre de _______ había tenido que pegar un frenazo para
no
chocar con él y los neumáticos habían patinado sobre el asfalto mojado,
haciendo
que
se salieran de la carretera y se estrellaran contra un poste del teléfono.
A
pesar de las heridas habían salido con vida, y ________ le daba gracias a Dios
por
ello, pero temía la reacción de su padre si los médicos le decían que no podría
volver
a tocar el piano. No quería siquiera pensar en aquella posibilidad. Tenía que
intentar
ser optimista, se dijo.
Se
preguntó que habría sido de su coche. Habían salido de Corpus Christi, donde
la
joven había tocado en un concierto benéfico, destino a Jacobsville. Su padre no
le
había
dicho por qué iban allí, así que ella había imaginado que se trataría
sencillamente
de
unas cortas vacaciones en su pequeña ciudad natal. Había estado pensando que,
al
estar
allí una temporada, Tom no podría rehuida todo el tiempo, pero nunca hubiera
imaginado
que sería en esas circunstancias en las que volverían a verse.
Cuando
se produjo el accidente estaban ya casi en Jacobsville, por lo que
lógicamente
los habían llevado en un principio al hospital de allí, aunque luego hubieran
tenido
que trasladar a su padre a Dallas, pero lo que no lograba entender, por más
vueltas
que le daba, era cómo podía habérsele ocurrido llamar a Tom.
Un
rato después de que la enfermera se hubiera marchado, se abrió la puerta y
apareció
Tom con un vasito de café en la mano. Tenía el rostro tan serio que
cualquiera
hubiera dicho que no sabía sonreír. Además, su porte tenía un cierto aire de
arrogancia
que siempre había intrigado a _______. A la joven le encantaba mirarlo.
Tenía
el físico de un jinete de rodeo: ancho de espaldas y tórax, estrechas caderas,
vientre
liso y piernas largas y musculosas. Sus facciones no eran perfectas, pero en
conjunto
resultaban atractivas por el ligero bronceado, los profundos ojos cafeces, la
nariz
recta, la sensual boca y los elevados pómulos.
Además,
su aspecto era siempre impecable: el cabello negro bien peinado, el
afeitado
perfecto, las uñas limpias y recortadas... Incluso la vestimenta, similar a la
de
cualquier
trabajador del rancho, le otorgaba una elegancia innegable. Sí, era un
hombre
con estilo.
-Tienes
un aspecto horrible -dijo de pronto Tom, haciendo que se desvanecieran en un
instante sus románticos pensamientos.
-Vaya,
muchas gracias -contestó ella esbozando una sonrisa irónica-. Esa clase de
halagos
es justamente lo que necesitaba.
Tom
no se disculpó. Nunca lo hacía. Se sentó en un sillón que había junto a la
cama,
se recostó contra el respaldo cruzando una pierna sobre la otra, y tomó un
sorbo
de su café.
-Mi
madre y Mary vendrán a verte más tarde -le dijo-. ¿Cómo está la mano?
-Me
duele -contestó ella bajando la vista hacia la escayola. La música era como el
aire
para ella, si la perdía...
-¿No
te han dado ningún analgésico?
-Sí,
hace unos minutos. Supongo que me duele un poco menos que ayer -se
apresuró
a matizar _______. La enfermera le había dicho que Tom había estado
atosigándola
para asegurarse de que estaban dispensándole todas las atenciones
necesarias.
Él
esbozó la más leve de las sonrisas al imaginar sus pensamientos.
-No
temas, no voy a pedir el libro de reclamaciones ni nada de eso -le aseguró-,
solo
quería cerciorarme de que están cumpliendo con su obligación.
-Pues
a la enfermera que ha salido antes la tienes agobiada con tus exigencias
-replicó
la joven meneando la cabeza.
-Solo
quería que recibieras el mejor cuidado posible.
-Me
lo están dando, no tienes que preocuparte por eso -dijo ella apartando la
vista-.
De un enemigo a otro, muchas gracias por tus desvelos.
Tom
se puso tenso ante sus palabras.
-No
soy tu enemigo, ______.
-¿No?
Bueno, tampoco creo que pueda decirse que nos despedimos como amigos
hace
años -dijo ella con un suspiro-. Siento que las cosas entre Miriam y tú no
funcionarán,
Tom -le dijo con voz queda-, espero que no se debiera a algo de lo que
dije...
-Eso
pertenece al pasado -respondió él con aspereza-. Preferiría que no habláramos
de ello.
-Está
bien -asintió _______, intimidada por la fijeza con que la estaba mirando.
Tom
tomó otro sorbo de café, examinando la esbelta figura de la joven.
-Has
perdido peso. Necesitas tomarte un descanso.
-Por
desgracia ese es un lujo que no he podido permitirme en todo este tiempo
-contestó
ella-. Ya tenía firmadas varias actuaciones, pero me temo que ahora no
habrá
más remedio que cancelarlas.
-Tu
padre debería buscarse un empleo en vez de vivir a costa de tu esfuerzo
-dijo
él con frialdad.
-No
te metas en mi vida, Tom -le espetó ella mirándolo a los ojos-. Hace años
que
me dijiste que no querías volver a tener nada que ver conmigo.
Los
músculos del rostro de Tom se contrajeron, pero le sostuvo la mirada sin
parpadear.
-Mi
madre y Mary te han preparado la habitación de invitados -dijo-. Matt está
fuera
de la ciudad, negociando la venta de unas reses, así que Mary estará encantada
de
tener compañía.
-Siento
que tu madre tenga que cargar conmigo hasta que me recupere. Ya tiene
bastante
trabajo sin...
-Mi
madre te tiene mucho afecto -la cortó Tom-, y lo sabes, así que no hace
falta
que interpretes el papel de huésped que no quiere molestar.
-Lo
siento, tienes razón, tu madre es una persona encantadora.
-¿Al
contrario que yo? -inquirió él creyendo adivinar sus pensamientos-. Nunca
he
pretendido ser gracioso ni caer en gracia.
La
joven se irguió un poco en la cama.
-Te
noto un poco susceptible. No pretendía insultarte. Me siento muy agradecida
porque
estés aquí, ocupándote de mí.
Tom
apuró su café y la miró un instante para apartar la vista al momento.
-No
quiero tu gratitud.
_______
dejó escapar un suspiro y giró la cabeza hacia la ventana.
-¿Volviste
a llamar a Dallas para preguntar por mi padre?
-Llamé
esta mañana temprano a tu tío: Esperan que el cirujano oculista pase hoy a
verlo,
pero esta mañana las expectativas parecían más optimistas que ayer.
-¿Sabes
si ha preguntado por mí?
-Por
supuesto que ha preguntado por ti –contestó Tom al momento-. Le dijeron
lo
de tu mano.
La
joven se puso rígida.
-¿Y?
-Tu
tío me ha dicho que después de enterarse no dijo otra palabra -murmuró
Tom
con una sonrisa cínica-. ¿Qué esperabas? Tus manos son su sustento, y sin ellas
tendría
que volver a trabajar, así que imagino que estará ahogado en sus penas;
compadeciéndose.
-¡Tom!,
¿cómo te atreves...?
Pero
él la miró sin parpadear.
-Conozco
a tu padre, y sabes muy bien que lo que estoy diciendo es la verdad, a pesar de
que te hayas pasado toda tu vida protegiéndolo. ¿No crees que ya es hora de acabar
con esa dependencia que tiene de ti?
-Estoy
bien como estoy -masculló ella.
Los
ojos de Tom buscaron los suyos y se sostuvieron la mirada en silencio durante
un buen rato.
-¿Recuerdas
lo que me preguntaste cuando te trajeron aquí? - inquirió Tom de
pronto.
Ella
sabía perfectamente a qué se refería, pero sacudió la cabeza y apartó la
vista.
-No,
estaba tan dolorida que debía estar delirando -mintió.
-Me
preguntaste si recordaba aquel día en la charca.
Las
mejillas de ______ se encendieron al instante.
Retorció
entre sus dedos la tela azul de la camisola que le habían puesto.
-¿De
veras? No alcanzo a imaginar por qué se me ocurriría decir algo así. De eso
hace
ya muchos años.
-Cuatro
años no es tanto tiempo -replicó Tom-. Y la respuesta a esa pregunta
que
me hiciste... es «sí», claro que lo recuerdo. Aunque me gustaría poder
olvidarlo.
Podía
haberlo dicho más alto, pero no más claro, pensó _______ entre
apesadumbrada
y molesta.
-¿De
veras?, ¿y por qué no puedes olvidarlo? -inquirió, tratando de sonar
despreocupada-.
Después de todo, te casaste con Miriam al poco tiempo.
-¿Quieres
dejar de mencionarla, maldita sea? exclamó él, estrujando el vaso de
plástico
en su mano y tirándolo a la papelera que había a su lado.
Se
levantó irritado y fue a mirar por la ventana. _______ no tenía ni idea del
infierno
en el que Miriam había convertido su vida, ni por qué se había casado con ella.
Pero
ya habían pasado cuatro años, y era tarde para pedir disculpas o dar
explicaciones.
En realidad no quería que sus recuerdos de aquel día, de cómo había
besado
y acariciadó a _______ tan íntimamente, se borraran jamás, pero no podía
permitir
que ella lo supiera. Su matrimonio con Miriam lo había dejado resentido y se
había
ido encerrando cada vez más en sí mismo, hasta que había ocurrido ese
accidente
y el padre de _______ lo había llamado para que se ocupase de ella. No creía
que
pudiera olvidar jamás el pánico que lo había inundado cuando le había dicho que
estaba
herida. Era como si todo a su alrededor se hubiera tomado tinieblas hasta que
llegó
al hospital y comprobó que su estado no era grave.
-¿Has
tenido noticias suyas últimamente? -inquirió _______ con voz queda.
-Desde
que el juez nos concedió el divorcio no había vuelto a saber nada de ella...
hasta
hace una semana. Ahora dice que quiere que nos reconciliemos -añadió soltando
una
risa amarga.
A
_______ se le cayó el alma a los pies: su gozo en un pozo.
-¿Y
tú... quieres volver con ella?
Tom
regresó a su lado; sus ojos relampagueaban de pura furia.
-Por
supuesto que no. Me llevó años divorciarme de ella. ¿De verdad crees que
tengo
deseos de caer en sus redes de nuevo?
-Bueno...
tú amabas a Miriam, y no sería tan descabellado pensar que pudieras
echarla
de menos.
Tom
no contestó. Volvió a darse la vuelta y se dejó caer de nuevo sobre el
sillón
que había junto a la cama. ¿Amar a Miriam? No, él no la había amado jamás.
Había
sentido deseo por ella, pero no amor.
-Cuando
se ha roto un espejo, es mejor comprar uno nuevo que intentar
arreglarlo
-dijo alzando los ojos hacia la joven -. En ese sentido, podríamos ayudarnos
el
uno al otro.
El
estómago de _______ dio un vuelco.
-¿Qué?
Él
se quedó mirándola fijamente.
-Tu
padre te ha tenido encerrada en una jaula dorada toda tu vida, y tú nunca
has
intentado rebelarte ni escapar. Esta es tu oportunidad.
-No
entiendo a qué te...
-Solía
dársete bien leer entre líneas, _______ -dijo él chasqueando la lengua-. A
lo
que me refiero es a que podrías ayudarme fingiendo que estamos juntos.
La
joven se quedó boquiabierta. No daba crédito a lo que estaba oyendo: ¿cómo
se
atrevía a pedirle una cosa así después de haberla echado de su vida con cajas
destempladas?
-Ya
imaginaba que no te haría demasiada gracia -continuó él-, pero me gustaría
que
pensaras en ello. Miriam aún tardará una semana o dos en llegar, y eso nos
daría
tiempo
a planificar una estrategia.
-¿Y
por qué no le dices simplemente que no venga? -balbució ________.
Tom
bajó la mirada hacia sus botas.
-Podría,
pero eso no resolvería el problema de un modo definitivo. Seguiría
dándome
la lata cada vez que necesitara algo de mí. La mejor manera... la única manera
-puntualizó-,
es darle una buena razón para alejarse de mí para siempre.
-Por
favor, Tom. Miriam se moriría de la risa si le dijeran que hay algo entre
nosotros.
No pude competir con ella hace cuatro años, y tampoco podría hacerlo ahora
-
murmuró dolida-. Lo único que sé hacer es tocar el piano. No soy bonita, ni
sofisticada...
Nunca se creerá que puedas estar interesado en mí.
Tom
tuvo que hacer un esfuerzo para que la expresión de su rostro no dejara
entrever
el dolor que le producían esas palabras, el escuchar a ________ hablar de un
modo
tan derrotista. Se detestaba a sí mismo por el daño que le había hecho años
atrás,
cuando ella solo había intentado prevenirlo contra Miriam. Sin embargo, en
cierto
modo, tampoco había tenido elección, y no estaba seguro de que explicarle las
razones
a _______ después de tanto tiempo fuera a solucionar nada.
Sus
ojos ambarinos se oscurecieron de anhelo mientras miraba a la joven. No
estaba
seguro de poder soportar verla alejarse de él una segunda vez, pero al menos
tendría
unas semanas con ella bajo el pretexto de ese pacto de ayuda mutua. Así le
quedarían
unos cuantos recuerdos que atesorar durante el resto de su vida.
-Miriam
no es estúpida -dijo al cabo de un rato-. Ya no eres una chica de
provincia,
sino una mujer joven que ha obtenido reconocimiento internacional en su
carrera.
Además, no tiene por qué saber la vida tan protegida que has llevado; a menos
que
se lo digas -sus ojos escrutaron el rostro de la joven-. Imagino que, dejando a
un
lado
la intromisión de tu padre, no habrás tenido mucho tiempo para salir con
hombres,
¿me equivoco?
-Los
hombres sois traicioneros -le espetó _______-. Yo te entregué mi corazón y
tú
me lo arrojaste a la cara. No he vuelto a ofrecérselo a nadie, y no tengo
intención
de
hacerlo. Tengo la música, Tom, y eso es todo lo que necesito.
Tom
no le creía.
-¿Y
si no pudieras volver a tocar? - inquirió de pronto.
-Me
tiraría por una ventana -contestó ella con convicción-. No podría vivir sin la
música.
-Esa
es una actitud muy cobarde -le espetó Tom. Había pronunciado esas
palabras
con frialdad, queriendo disimular el temor que lo había invadido ante la
expresión
que había cruzado por el rostro de ella al decir aquello.
-No
es verdad -replicó ella-. Es mi padre quien me empujó a tomar las clases, y
quien
contrata los conciertos, pero me encanta lo que hago. Bueno, siempre me pongo
nerviosa
cuando hay mucho público, pero estoy contenta con mi vida.
-¿Y
qué me dices de un marido? ¿Hijos? -insistió él.
-Ni
los quiero ni los necesito -contestó ella apartando el rostro-. Ya tengo mí
vida
planeada, y no encajarían en ella.
-Tu
maldito padre es quien la tiene planeada -le espetó él enfadado.
-Lo
que yo haga con mi vida no es asunto tuyo masculló _______ mirándolo
fijamente-.
Y no tienes derecho a decir que mi padre está tratando de manipularme
cuando
eso es exactamente lo que estás tratando de hacer tú para librarte de Miriam.
Tom
entornó los ojos.
-Me
sorprende.
-¿El
qué?
-Que
te enfrentes a mí y me contestes a todo con esa facilidad, y en cambio
seas
incapaz de decirle lo más mínimo a tu padre.
-Tú
no me das ningún miedo. Sé que eres perro ladrador y poco mordedor, pero
con
mi padre nunca he tenido confianza. Lo único que le importa de mí es mi
talento.
Llegué
a creer que si lograba llegar a ser lo que él esperaba de mí y me hacía famosa
me
querría, pero ya ves lo equivocada que estaba. Seguramente ahora estará
pensando
que
no podré volver a tocar y no querrá nada más conmigo -alzó los ojos llenos de
lágrimas
hacia él-. Y tú tampoco estarías aquí si no fuera porque me necesitas para
echar
a Miriam de tu vida. Para los hombres nunca he sido más que un peón. ¿Y «tú» te
atreves
a hablar de cómo mi padre me manipula?
Tom
se metió las manos en los bolsillos y la miró con el ceño fruncido.
-Tienes
una imagen muy pobre de ti misma -comentó con voz queda.
_______
giró el rostro para que no pudiera ver la expresión de su rostro.
-Conozco
mis defectos, eso es todo, y los reconozco -le contestó-. Te ayudaré a
mantener
a Miriam a raya, pero no necesito que me protejas de mi padre. Dudo mucho
que
vuelva a verlo después de lo ocurrido.
-Si
tu mano se cura, ya lo creo que lo verás -le aseguró él levantándose del
sillón-.
Me marcho. Voy a casa para traer a mi madre y a Mary, y de paso traeré la
ropa
que he recogido de tu apartamento.
-Gracias
-murmuró _______ con cierta aspereza.
Tom
se detuvo un instante junto a la cama, escrutándola con sus ojos cafeces.
-Entiendo
que no te haga gracia tener que depender de otras personas. A mí
tampoco
me la haría, pero no tienes otro remedio. Cuidaré de ti hasta que estés bien,
y
si para ello tengo que mantener a tu padre alejado de ti por una temporada, te
aseguro
que lo haré.
_______
alzó la vista hacia él.
-¿Y
cómo va a creerse Miriam que hay algo entre nosotros?
-No
te preocupes, no voy a pedirte que hagamos el amor delante de ella. Creo que
captará
el mensaje con que intercambiemos unas cuantas sonrisas y nos tomemos de la
mano
-dijo riéndose secamente-. Y, si eso no funciona, le anunciaré nuestro
compromiso.
Tranquila, ______, no vamos a comprometemos de verdad -añadió al ver
la
expresión de su rostro.
El
corazón de _______ había empezado a latir tan rápido que le pareció que iba a
salírsele
del pecho. Tom no tenía ni idea de lo doloroso que era para ella que jugara
con
esas cosas. Lo amaba como no creía que fuera capaz de amar a otro hombre, pero
era
obvio que él no sentía nada similar por ella.
Lo
cierto era que no acababa de entender por qué la necesitaba a ella para sacar
a
Miriam de su vida. Tal vez aún la amara y no estuviera seguro de no volver a
caer en
sus
redes si se enfrentaba a ella él solo. Fuera cual fuera la razón, no podía
permitir
que
Tom se enterase de lo que sentía por él.
-De
acuerdo, lo haré, te ayudaré.
Él
esbozó la más leve de las sonrisas.
-Ahora
descansa -le dijo-. Te veré después.
Había
comenzado a avanzar hacia la puerta, cuando la voz insegura de _______ lo
detuvo.
-Tom...
Él
se dio la vuelta.
-Yo...
Gracias por ocuparte de mí. Sé que no lo habrías hecho por propia
iniciativa,
que estás aquí solo porque mi padre te lo pidió pero...
-______
-lo cortó él mirándola muy serio-. Sabiendo lo poco que me gusta tu padre,
¿de
verdad crees que hago esto por él?
Ella
bajó la vista y se quedó callada un instante antes de responder.
-Supongo
que no... -murmuró sin levantar la mirada-, pero tampoco puedo creer
que
lo estés haciendo por mí -repuso con cierta tirantez-, no por el trato tan poco
amable
que me diste la última vez que nos vimos. ¿Son diferentes ahora en algo las
cosas
para que hayas cambiado de actitud? Sé que no debería haberte dicho aquello
de
Miriam, pero...
Sin
embargo, _______ no siguió. Había alzado el rostro, y se había dado cuenta
de
pronto de que Tom hacía rato que ya no estaba allí.
Tom
volvió unas horas más tarde con Simone y con Mary, pero no se quedó con
ellas
en la habitación del hospital.
Simone
era una mujer pequeña y delicada, la clase de imagen idealizada que
_______
había tenido siempre de una madre. Era jovial y amable, y por lo general
tranquila...
excepto cuando su hijo Tom la sacaba de sus casillas, lo cuál era muy a
menudo,
aunque todo el mundo sospechaba que él lo hacía a propósito porque le
gustaba
hacerla de rabiar. Siempre había tratado a ________ y a Mary como si fueran
tan
suyas como Jan, su hija casada, que vivía en otro estado.
-Ha
sido una suerte que Tom no estuviera de viaje cuando te trajeron al
hospital
-dijo Simone a _______-. Desde que le concedieran el divorcio apenas si ha
parado
en casa: todo el día de aquí para allá. Él dice que es por los negocios, pero
yo
creo
que sentía necesidad de alejarse del rancho por una temporada, de tomar aire
fresco,
aunque no quiera admitirlo.
-Tal
vez esté tratando de recuperar el tiempo perdido ahora que es otra vez un
hombre
libre -masculló _______ sin poder evitarlo-. Después de todo, siempre fue
demasiado
honorable como para permitirse hacer nada «indecente» mientras
técnicamente
seguía casado.
-Al
contrario que Miriam -replicó Simone con aspereza-, que se acostaba con
cualquier
cosa que llevara pantalones; incluso cuando acababan de casarse. Solo Dios
sabe
por qué diablos no quería el divorcio, cuando todo el mundo sabía que jamás lo
había
amado.
-Porque
la ley aquí en Texas no obliga al marido a pasar una pensión a la mujer
cuando
se divorcian, por eso - intervino Mary, esbozando una sonrisa maliciosa.
-No
sé qué decirte -repuso Simone-. Yo llegué a ofrecerle una cantidad nada
desdeñable
para que lo dejara tranquilo -las dos mujeres jóvenes la miraron de hito en
hito-.
Bueno, por supuesto no le dije nada a él. De todos modos, Miriam rechazó el
dinero
-añadió-. Sin embargo, no hace mucho me han contado que ha conocido a un
hombre
en el Caribe, y hay rumores de que podrían casarse.
-Y
si fuera así... ¿para qué iba a volver? -inquirió _______ perpleja.
-Probablemente
para seguirle causando problemas a Tom mientras pueda
-gruñó
Simone-. Mientras estuvieron casados tuve que soportar escucharle decir
algunas
cosas a mi hijo que me partían el corazón. Dios sabe que Tom hizo todo lo
posible
por resistir a aquello con dignidad, pero incluso el hombre más fuerte acabaría
herido
tras ser ridiculizado y humillado sin fin, como le hizo a él.
-No
sabía que había sido tan terrible -musitó _______.
-¿Terrible?
-repitió Simone dejando escapar una risotada de amarga ironía-.
Cariño,
Miriam llegó a seducir a un hombre en una fiesta de negocios que mi hijo
celebró
en casa. Tom entró en su estudio... y los encontró allí.
_______
cerró los ojos y gimió con disgusto.
-Fue
mucho más terrible de lo que puedas imaginar -le aseguró Simone-. Estoy
convencida
de que Tom nunca la amó, y seguramente ella lo sabía. Sin embargo, como
suele
ocurrirle al ser humano, siempre queremos lo que no podemos tener. Sin duda
esperaría
que antes o después besara el suelo que ella pisara, pero al ver que no lo
conseguía,
debió sentirse despechada y empezó a seducir a otros hombres con el fin
de
ponerlo celoso. ¡Qué ingenua fue! Sus actividades extramaritales solo lograron
que
a
Tom le produjera más rechazo. A pesar de todo no paró. Un escándalo seguía a
otro,
parecía que su único objetivo era avergonzarlo hasta destrozarlo, y finalmente
lo
logró.
Eduqué a mis hijos en los valores más tradicionales, y Tom no pudo soportarlo
-añadió
estremeciéndose-. El orgullo de un hombre es su punto débil. Miriam lo sabía
muy
bien, y supo cómo aplastarlo. Tom está tan cambiado... -murmuró con tristeza-.
No
digo que no haya sido siempre algo introvertido y callado, pero me duele el
alma al
ver
la clase de hombre en la que ese matrimonio lo ha convertido.
_______
asintió.
-Nunca
fue fácil acercarse a él, y supongo que ahora lo será aún menos.
-Sí,
pero tal vez tú puedas cambiar eso -dijo Simone dirigiéndole una mirada
afectuosa-.
Tú siempre lograbas hacerlo sonreír cuando nadie más podía.
-No
estoy muy segura de que eso siga siendo así - repuso la joven-. Se enfadó
muchísimo
conmigo cuando lo advertí contra Miriam.
-La
ira suele camuflar muchas otras emociones, _______ -le dijo Simone
sabiamente-.
Las cosas no siempre son lo que parecen.
-Es
cierto -intervino Mary-. ¿Recuerdas cómo me picaba Matt cuando éramos
niños?
Y hemos acabado casándonos.
-Pues
yo dudo que Tom vuelva a casarse nunca -replicó ______-. El gato
escaldado
huye del agua.
-Cierto
-asintió Simone con tristeza-. En fin suspiró cambiando de tema-, Mary y
yo
solo queríamos decirte que estaremos encantadas de tenerte con nosotras en casa
hasta
que te hayas repuesto.
Después
de que se hubieran marchado, _______ se quedó pensando largo rato en
lo
que había dicho la madre de Tom. Nunca hubiera creído que nada ni nadie pudiera
romper
la dura coraza del ranchero, pero era obvio que Miriam había tenido sobre él
más
poder del que cupiera imaginar. Probablemente era gracias a su atractivo.
Miriam
era una mujer tan cosmopolita y sofisticada... No le extrañaba en absoluto que
Tom
hubiera caído bajo su hechizo.
En
ese momento entró una enfermera con un enorme ramo de flores, y los ojos
de
_______ brillaron de emoción, preguntándose si sería de Tom, pero no había
ninguna
tarjeta, y se dijo que seguramente sería de Simone. Tenía que acordarse de
darle
las gracias al día siguiente.
Aquella
fue una noche muy larga, y no durmió bien. Tuvo una pesadilla bastante
desazonadora
en la que aparecía Tom, y al despertar, se quedó tumbada en la cama,
observando
el techo y sumergiéndose en los recuerdos que acudieron en tropel a su
mente
de aquel día junto a la charca...
Había
sido una tarde del mes de julio. Casi podía escuchar a los grillos y oler el
aroma
de la hierba seca. Aunque no estaba a demasiada distancia del rancho de los
Kaulitz,
habían ido hasta allí en la camioneta de Tom porque hacía demasiado calor
como
para ir dando un paseo. Al llegar junto a la charca, habían bajado del vehículo
y
Tom
se había quitado los pantalones, la camiseta y las sandalias, dejándose solo un
bañador
oscuro. _______ no pudo evitar quedarse mirándolo, admirando el ancho y
bronceado
tórax, el liso estómago y las fuertes piernas. Lo había visto otras veces en
traje
de baño, pero, por alguna razón, aquel día se puso roja como una amapola
mientras
lo observaba.
Ella
se había puesto un recatado bañador de una pieza, de color amarillo. Por
aquel
entonces, su padre aún trabajaba, aunque no ganaba demasiado, por lo que la
joven
había buscado un empleo de media jornada para ayudar a pagar sus clases de
piano
en una escuela de Nueva York. Ese día, queriendo dar una sorpresa a Jan, la
hermana
de Tom, había ido a visitarla, pero resultó que se había ido a una barbacoa
con
el que entonces era su último novio, y Tom le había propuesto ir a nadar.
El
ofrecimiento había sorprendido a la joven, pero también la había halagado
enormemente.
Hacía tanto tiempo que estaba enamorada de él, ansiaba de tal manera
que
se fijase en ella, que nunca hubiera podido imaginar que aquel mismo día sus sueños
se convertirían en realidad junto a la charca.
Desde
el momento en que se sentaron a la orilla de la charca, el ambiente cambió
por
completo. _______ no había entendido por qué Tom no dejaba de mirarla, ni
había
reconocido entonces el brillo seductor en sus ojos cafeces.
-¿Te
gusta esa escuela de música a la que vas? -inquirió Tom de pronto,
rompiendo
el silencio, mientras daba una calada a su cigarrillo.
_______
tuvo que hacer un esfuerzo tremendo para apartar los ojos de su ancho
tórax.
-Sí
-murmuró-, pero echo todo esto de menos. -le confesó bajando la vista y
enredando
los dedos en las briznas de hierba-. ¿Y a ti, cómo te va? Supongo que Matt
y
tú estaréis muy ocupados.
Tom
se encogió de hombros por toda respuesta. De repente, giró la cabeza hacia ella
y la miró a los ojos.
-No
has escrito desde que te fuiste.
-Lo
siento, la verdad es que no he tenido tiempo para nada -se excusó ella-.
Había
tantas cosas en las que tenía que ponerme al día...
-¿Cómo
por ejemplo en los hombres? -inquirió Tom dando otra calada al
cigarrillo.
Por
la expresión de su rostro, _______ no podría haber dicho si estaba molesto
ante
la idea de que hubiera salido con alguien, o si estaba picándola.
-¡No!
-se apresuró a negar la joven-. Quiero decir... Bueno, he salido con alguno,
pero
no...
Tom
se rió ante el azoramiento de _______.
-¿Te
ha contado mi madre lo del anuncio que están rodando en el rancho? -le
preguntó,
cambiando de tema para darle un respiro.
-No
-respondió ella-. ¿Un anuncio?
-Sí,
bueno, pagaban bien -dijo Tom encogiéndose de hombros-. Tendrías que
ver
a las modelos, tan remilgadas... Algunas no habían visto a una vaca en su vida.
Una
llegó
a preguntarme que cómo podíamos ordeñar a tantas vacas cada día. Se creía que
todavía
lo hacíamos a mano, como si estuviéramos en el siglo pasado... ¿Te imaginas?
-le
dijo echándose a reír.
_______
esbozó sin darse cuenta una sonrisa mientras lo escuchaba, cuando de
pronto
él giró el rostro y la encontró mirándolo embelesada. Fue como si sus
penetrantes
ojos cafeces llegaran en un instante hasta su alma, y se sintió estremecer.
-¿Estás
tratando de seducirme, _______? -la picó
Tom
poniéndose de pie y colocándose frente a ella.
La
joven se puso roja como la grana.
-¡Por
supuesto que no! -balbució-. Solo estaba... mirándote.
-Llevas
haciéndolo todo el día.
Y
entonces, sin previo aviso, se arrodilló entre las piernas de ______. La miró,
y sus
ojos
fueron descendiendo por el cuerpo de la joven hasta detenerse a la altura de
los
senos,
donde permanecieron tanto tiempo, que _______ comenzó a notarIos tirantes e
hinchados.
Bajó la mirada hacia ellos, y se encontró con que los pezones se le habían
puesto
erectos, marcándose claramente bajo la tela del bañador. _______ dejó
escapar
un gemido y levantó las manos para cubrirlos, pero Tom la agarró por las
muñecas
para impedírselo. La empujó suave pero firmemente para que se tumbara
sobre
la hierba, y se inclinó sobre ella, quedando sus caderas en un contacto tan
estrecho
con las de _______, que la joven pudo sentir los cambios que se estaban
produciendo
en cierta parte de su anatomía.
Lo
miró con los ojos abiertos como platos.
-Tom,
¿qué estás...? -musitó en un hilo de voz.
-No
muevas las caderas -la voz de él sonaba más profunda y sensual que dé
costumbre.
Inclinó el torso, y comenzó a frotarse despacio contra los excitados
pezones
de _______-. Entrelaza tus manos con las mías -le susurró.
Prosiguió
con la deliciosa fricción, y agachó la cabeza de modo que su boca quedó
a
escasos centímetros de la de ella. Tomó el labio inferior entre los suyos,
tirando de
él
con suavidad, para, a continuación, adentrar la lengua en la cálida humedad.
_______
dejó escapar un prolongado gemido ante lo inesperado de aquella
invasión
tan íntima, y abrió más aún los ojos, atónita.
-Sí,
_______, tú y yo -murmuró Tom alzando la cabeza y mirándola con ojos
brillantes-.
¿Nunca te habías planteado siquiera esa posibilidad?
-No
-confesó ella con voz trémula-, no creí que pudieras fijarte en una chica de
mi
edad.
-Las
vírgenes tienen un atractivo especial -contestó él seductor-. Y tú aún lo
eres,
¿no es verdad?
-Sí
-admitió _______ azorada. El contacto del musculoso y cálido cuerpo de
Tom
la estaba volviendo loca.
-No
te preocupes, pararé antes de que la situación se nos vaya de las manos -le
dijo
el ranchero-, pero antes, disfrutaremos un poco el uno del otro.
Volvió
a besarla aún con más sensualidad, y, aquella vez, la lengua de la joven se
enredó
con la suya, respondiéndole con los balbuceos de la inexperiencia, pero también
con
fervor. _______ volvió a gemir extasiada y, de un modo inconsciente, arqueó su
cuerpo
hacia él. Tom emitió un gruñido casi animal y apretó sus caderas contra las de
ella.
La
notó temblar ligeramente, y la calmó con dulces palabras y tiernas caricias.
-¿Tienes
miedo de mí, _______? -le preguntó-. Sé que te estás excitando tanto
como
yo, pero no debes temer nada. No voy a hacerte ningún daño. Relájate. No voy a
perder
el control, ni siquiera cuando haga lo que voy a hacer ahora.
-¿Qué
vas a hacer? -inquirió ella tragando saliva.
-
Esto.
Tom
se incorporó un poco, apoyándose en el codo, y le acarició el rostro, la
garganta,
el hombro... hasta alcanzar la cumbre de un seno. La tocó con cuidado,
trazando
arabescos, sin llegar a rozar nunca el pezón. ______ estaba asustada por
aquellas
nuevas sensaciones que la invadían, pero no pudo evitar estremecerse de
placer,
y aquello pareció satisfacer a Tom.
-Sí,
sé lo que quieres -le susurró sosteniéndole la mirada. Y comenzó a repasar el
pulgar
repetidamente por el pezón erecto, hasta que la tuvo gimiendo de nuevo y
arqueándose
hacia él-. ¿Habías hecho esto antes con un hombre?
-Nunca
-admitió ella temblorosa. Hincó los dedos en los antebrazos de Tom,
como
si no pudiera soportar tanto placer.
Él
se apartó de repente de ella, con los ojos relampagueantes de deseo.
-Bájate
el bañador hasta las caderas -le dijo sin poder disfrazar la excitación en
su
voz.
-¡No
puedo hacer eso, Tom! -protestó _______ sonrojándose de nuevo.
-Quiero
mirarte mientras te toco -respondió él-. Quiero enseñarte lo agradable
que
es la sensación de estar piel contra piel.
-Pero
yo... -insistió ella nerviosa.
-______,
¿acaso hay algún otro hombre con el que querrías hacer esto por primera
vez?
-No
-se apresuró a decir ______-. No dejaría a nadie más que me mirara o me
acariciara.
Solo a ti...
El
tórax de Tom subió y bajó con pesadez.
-Solo
a mí -murmuró satisfecho-. Vamos, entonces hazlo, bájate el bañador.
_______
obedeció, sin creerse lo que estaba haciendo. Enganchó los pulgares en
los
tirantes, y tiró hacia abajo. Los ojos de Tom fueron bajando al mismo tiempo
que
descendía
la tela del bañador, y cuando finalmente estuvo desnuda de cintura para
arriba,
se quedó admirándola, como si fuera una obra de arte.
-Nunca
imaginé que mi primera vez sería contigo -murmuró ella.
Tom
le acarició el contorno de los senos y sus palmas los cubrieron por
completo
mientras la besaba de nuevo. _______ gimió suavemente. Parecía que su
cuerpo
estuviera más vivo que nunca, y era como si le estuviera diciendo que lo
deseaba,
que lo necesitaba. De un modo inconsciente, arqueó las caderas hacia las de
él,
buscando un contacto aún más íntimo; Tom gimió también e insinuó una de sus
fuertes
piernas por entre los muslos de la joven, dándole un anticipo de lo que
ansiaba,
pero
aquello no era suficiente. _______ tenía la sensación de que se hubiera
desatado
en
su interior una especie de fiebre, un apetito insaciable, y, sin darse cuenta
siquiera
de
lo que hacía, le hincó las manos en las caderas, atrayéndolo hacia sí.
Él
la rodeó con los brazos, frotando su velludo tórax contra sus suaves senos,
mientras
empujaba rítmicamente con las caderas, simulando el acto sexual. _______
emitió
un grito ahogado, y aquello fue lo que detuvo a Tom. Despegó sus labios de los
de
la joven y se apartó despacio de ella. _______ pudo ver en sus ojos la
frustración
por
tener que reprimir el deseo. Estaba jadeante, y dejó escapar un leve gruñido
mientras
se levantaba, tambaleándose ligeramente. La miró un instante, se dio media
vuelta,
y se lanzó de cabeza a la charca, dejando a la joven con el bañador bajado en
torno
a las caderas y una expresión de incomprensión en el rostro.
Cuando
salió del agua, _______ acababa de terminar de subirse el bañador, y
dejó
que la tomara de la mano para ayudarla a levantarse. Cuando la tuvo de pie,
frente
a él, no le soltó la mano, sino que se la llevó a los labios y la besó con
delicadeza.
-Envidio
al hombre que te haga suya, _______ -le dijo-. Eres muy especial.
-Tom,
¿por qué lo has hecho? -inquirió la joven.
Él
apartó la mirada.
-Tal
vez quería saborearte un poco -contestó con una sonrisa cínica antes de
apartarse
de ella para recoger su toalla del suelo-. Nunca lo he hecho con una virgen.
-Oh
-musitó ella decepcionada.
Tom
la observó por el rabillo del ojo mientras ella se ponía la ropa.
-¿No
te habrás tomado en serio lo que acaba de ocurrir, verdad? -le preguntó
abruptamente
mientras iban hacia la camioneta.
Ella
se detuvo junto a la puerta y lo miró. La verdad era que en un principio sí lo
había
tomado en serio, pero no quería que se burlara de ella, que le dijera que era
muy
inocente.
-No
-contestó-, claro que no.
-Me
alegro. No me importaría enseñarte más cosas, pero no me gusta
comprometerme.
Amo demasiado mi libertad.
Aquello
le dolió profundamente a _______, y se dijo que probablemente esa
había
sido su intención al decírselo, para que no se hiciera ilusiones, para que lo
detestara.
Aun siendo virgen, le daba la sensación de que Tom había estado a punto
de
perder el control, y estaba convencida de que no le había gustado. Podía leer
la
irritación
en su rostro.
-Yo
no te había pedido que me enseñaras nada -le espetó molesta.
Tom
sonrió burlón.
-¿Ah,
no? Pues yo creo que solo te faltaba llevar un cartel. Sé que me deseas,
_______,
y por eso he querido satisfacer tu curiosidad, pero solo hasta cierto punto.
Hacer
el amor a una virgen puede ser muy excitante, pero yo prefiero llevar a mi cama
a
mujeres experimentadas.
________
le dio una sonora bofetada. La mano le latía mientras se quedó
mirándolo
con lágrimas de furia en los ojos, que se negó a derramar, pero To no
dijo
nada, no se disculpó, ni se borró de su cara la sonrisa burlona, esa sonrisa
que
parecía
estar diciendo «he obtenido lo que quería de ti, y lo demás no me importa
nada».
Después, sin mediar palabra, entraron los dos en la camioneta, y la llevó a
casa.
Hacía
de aquello cuatro años, pero _______ podía oír en su mente cada palabra
como
si hubieran sido pronunciadas el día anterior. Cerró los ojos y, finalmente,
cansada
y dolida por las heridas que no se habían cerrado, se quedó dormida.
CAPÍTULO
3
El
hogar de los Kaulitz era una enorme casa de estilo victoriano que se hallaba
en
medio de pastos que se extendían hasta donde alcanzaba la vista. Jacobsville se
encontraba
a solo unos kilómetros. A _______ siempre le había encantado porque era
algo
intermedio entre una pequeña ciudad y un pueblo grande. Allí era donde había
nacido
y crecido, y conocía de toda la vida a muchos de sus habitantes, como los
hermanos
Ballenger, Calhoun y Justin, que dirigían la nave de engorde de ganado más
importante
del Estado, o los Jacobs, Tyler y Shelby, cuyos antepasados habían
fundado
la ciudad, motivo por el cual llevaba su nombre.
La
elegante casa solariega de los Kaulitz albergaba algunas antigüedades
inglesas
de gran valor, ya que, el primer Kaulitz del que descendían había sido un
rico
colono de Alemania que se había trasladado allí con toda su fortuna. Había un
retrato
suyo en el salón y, mientras _______ tomaba el café que le habían servido con
unos
sándwiches, se dijo que Tom se parecía bastante a él: serio, de aspecto tenaz,
muy
varonil...
-Gracias
otra vez por permitirme quedarme en vuestra casa hasta que me
reponga
por completo -le dijo a Tom, que estaba sentado frente a ella.
Él
se encogió de hombros.
-No
es ninguna molestia para nosotros. Hay habitaciones de sobra.
-¿Quién
es la mujer de ese retrato? -inquirió _______ señalando un cuadro en la
pared
derecha.
-Mi
abuela. Vivió hasta los ochenta años y era un verdadero tornado. Según
parece,
de joven fue una especie de vampiresa, y su madre, mi bisabuela, una
sufragista
de armas tomar.
-Una
luchadora, ¿eh? Bien por ella -dijo _______ riéndose.
-Seguro
que os habríais entendido bien -comentó Tom mirándola divertido-. Por
lo
que nos contó mi abuela, era una mujer con carácter. Igual que tú.
_______
apartó la taza de sus labios y alzó la cabeza sorprendida.
-Pensaba
que decías que toda mi vida he hecho lo que mi padre ha querido, y que
si
no fuera por el accidente, ahora mismo seguiría igual que antes...
-Tu
padre es harina de otro costal -contestó él.
_______
bajó la vista a la mano enyesada y dejó escapar un profundo suspiro.
-Oh,
Tom, no sé qué haré si no puedo volver a tocar. No sé de qué otra cosa
podría
vivir. Además, mi padre ha sido siempre quien se encargaba del dinero y...
-No
es momento de preocuparse por el futuro, _______ -le dijo Tom firmemente-.
Tienes
que concentrarte en ponerte bien nada más.
-Pero...
-Yo
me ocuparé del resto -la interrumpió él-, incluso de tu padre.
_______
dejó la taza sobre el platillo y se recostó contra el respaldo del
silloncito.
La verdad era que la idea de poder desentenderse de todo resultaba
agradable.
-Gracias,
Tom -le dijo esbozando una sonrisa.
Él,
sin embargo, no sonrió, sino que escrutó su rostro con los ojos entornados.
-¿Cuánto
hace que no te tomas un descanso de verdad? -le preguntó.
La
joven echó hacia atrás la cabeza, como tratando de calcularlo.
-No
lo sé. Parece como si hiciera siglos -suspiró-. Nunca he tenido tiempo para
nada
más que las clases, los ensayos y los conciertos.
Los
músculos de su estómago se contrajeron al recordar la constante presión,
pero
cerró los ojos con fuerza para expulsar de su mente esos pensamientos. Allí,
con
Tom,
estaba segura, a salvo del espectro del fracaso, lejos de las constantes
exigencias
de su padre. No podía evitar preguntarse si la perdonaría alguna vez si no
conseguía
volver a tocar el piano. No era culpa suya, cierto, pero para él sería como si
le
hubiese fallado.
Cuando
se hubo acomodado en la habitación de invitados, simone pasó sentada
con
ella la mayor parte de la tarde, haciéndole compañía. Aunque sus hijos solían
decir
que
había que temer sus reprimendas, en el fondo era cariñosa y comprensiva, y todo
el
mundo en Jacobsville la apreciaba. Era la primera en ofrecerse cuando alguien
necesitaba
ayuda, daba su tiempo y su dinero con gran generosidad, y nadie podía
decir
nada malo de ella. La joven se quedó mirando con cariño a la mujer, de cabello
castaño
y ojos cafeces como los de su hijo mayor, deseando haber tenido una madre
como
ella. Por desgracia apenas recordaba a la suya, ya que había muerto en un
accidente
de tráfico cuando ella solo tenía seis años. Su padre nunca le hablaba de
ella,
pero quienes conocían a su progenitor decían que, después de la muerte de su
esposa,
se había convertido en un hombre muy distinto.
Su
padre había descubierto unos años después el talento innato de _______ para
la
música, y se había obsesionado por completo, insistiéndole en que tenía que
aprovecharlo.
-¿A
qué le estás dando vueltas, querida? -inquirió simone al ver como una
angustia
creciente parecía apoderarse del hermoso rostro de ______ -. La vida es
más
fácil cuando aceptas que las cosas pasadas ya han quedado atrás y que solo
debes
mirar
hacia delante. Tienes que intentar ser positiva.
________
alzó la vista hacia ella, contrayendo el rostro al hacer un giro algo
brusco
con la muñeca.
-Lo
intento, de veras que lo intento -le aseguró-. Es solo que... bueno, pensaba
que
mi padre llamaría, para ver cómo estoy, aunque solo fuera para saber si hay
alguna
posibilidad
de que retorne mi carrera.
-Querida,
el cinismo es propio de mi hijo Tom, no de ti -le dijo Simone alzando
la
vista de la labor de punto que tenía sobre el regazo, y mirándola a través de
sus
gafas
bifocales.
________
se quedó un rato en silencio, antes de preguntar:
-¿Crees
que es cierto que Miriam viene para intentar reconciliarse con Tom?
-Bueno,
yo más bien diría que lo quiere volver a camelar -gruñó Simone-. Y espero
sinceramente
que no lo consiga, porque ya le ha hecho bastante daño.
-Tal
vez aún lo ame - apuntó ______.
Simone
dejó escapar una carcajada de incredulidad.
-¿Quieres
saber lo que pienso yo? Creo que ha debido dejarla plantada su último
amante
y que está embarazada. Seguro que tratará de llevarse a Tom a la cama para
luego
poder convencerlo de que el niño es suyo, y así hacer que se haga cargo de ella
y
del
bebé.
-Deberías
escribir novelas rosa -se rió _______-. Eso suena realmente
maquiavélico.
Simone
contrajo el rostro.
-No
te rías, ______, yo no pondría mi mano en el fuego por ella. Ya no es tan joven
ni
tan hermosa como solía serio: la vida desenfrenada que ha llevado hasta ahora y
el
alcohol
han acabado por hacerle mella. Una vecina me dijo que la vio no hace mucho, y
que
Miriam empezó a hacerle preguntas, a intentar sonsacarle la mayor información
posible
acerca de Tom: si se había vuelto a casar, si las cosas le iban bien con el
rancho...
-Y
ahora él quiere fingir que tiene un romance conmigo para mantener a Miriam a
raya
-concluyó _______ frunciendo los labios.
-Hum...
¿Eso es lo que te ha dicho? -dijo Simone con una sonrisa maliciosa -.
Bueno,
supongo que es una excusa tan buena como cualquier otra.
-¿Qué
quieres decir? -inquirió la joven, curiosa.
Coreen
meneó la cabeza.
-Eso
debe decírtelo él. ¿Vas a ayudarlo con ese plan?
-¿Cómo
podría negarme? Creo que ni así le pagaré lo amable que está siendo
conmigo,
ocupándose de mí de este modo -murmuró la joven-. Me siento como una
intrusa.
-Tonterías
-replicó Simone en tono de suave reproche-. Estamos todos
encantados
de tenerte aquí, y ninguno queremos que Miriam vuelva a hacer un infierno
de
la vida de Tom. Si le ayudas estoy segura de que esa arpía se pondrá verde de
envidia
al veros y se marchará con el rabo entre las piernas.
-¿Sabes
dónde se alojará? ¿No tendrá intención de quedarse aquí? -inquirió
_______
preocupada.
-Por
encima de mi cadáver -contestó Tom apareciendo de pronto en el quicio de
la
puerta.
-Ah,
hola, cariño -lo saludó cordialmente su madre-. ¿Qué has estado haciendo?,
¿revolcándote
en el barro? -dijo mirándolo de arriba abajo.
_______
no pudo evitar que se arquearan las comisuras de sus labios. Simone
seguía
tratándolo como si fuera un chiquillo. Aunque era cierto que sus ropas estaban
bastante
manchadas.
-Esto
es un rancho, mamá -le contestó él con una sonrisa forzada. Odiaba que lo
tratara
así, sobre todo delante de _______ -. He estado con el veterinario, haciendo
una
revisión a las reses preñadas. Estamos en marzo, y dentro de poco será la feria
de
ganado
-añadió-. Por cierto, ya tengo pensado quién se encargará de vigilarlas esta
semana
por las noches en caso de que alguna se ponga de parto.
-¿No
será Matt? -adivinó Simone por la sonrisa maliciosa en los labios de Tom-.
Si
le obligas a hacerlo se irá de casa.
-Eso
es exactamente lo que debería hacer -respondió Tom al momento-. Ya no
aguanto
más verlos a Mary y a él besuquearse a todas horas. Me pone enfermo.
Simone
suspiró y se encogió de hombros.
-Bien,
pues espero que tu táctica funcione, porque yo he intentado convencerlo
por
todos los modos posibles de que debe independizarse. Estoy segura de que a Mary
le
encantaría que tuvieran su propia casa. Además, tiene suficiente dinero como
para
construirse
una en el rancho si quiere, después del dinero que le dejó tu padre.
-Somos
demasiado blandos con él -apuntó Tom -. Deberíamos retirarle la
palabra
y echar sal en el café.
-Si
se te ocurre echarle sal a mi café, yo te echaré la cafetera entera por el
cogote
y... -comenzó su madre hecha una furia ante la sugerencia.
_______
miró a uno y a otro divertida.
-¿Sabéis?,
creo que os parecéis más el uno al otro de lo que pensaba.
-No,
yo tengo los ojos más grandes -la corrigió Tom fingiendo que creía que
hablaba
del parecido físico.
-¡Presumido!
-le espetó su madre tirándole un ovillo de lana a la cara.
-Y
también soy más alto -añadió Tom con una sonrisa perversa.
Simone
le lanzó una mirada furibunda.
-¿Has
venido aquí por alguna razón en particular, o solo porque te gusta ponerme
furiosa?
-He
venido a preguntarle a _______ si quería un gato.
-¿Un
qué? -inquirió la joven atónita.
-Un
gato -repitió Tom-. Luis Daniels está ahí fuera con una gata y cuatro gatitos
que
lleva al veterinario para que los sacrifiquen.
-¡Claro
que quiero! -exclamó ______ sin pensarlo dos veces-. ¡Los quiero todos,
incluso
a la madre!
Tom
sonrió. Estaba seguro de que iba a reaccionar así. _______ siempre había
sentido
debilidad por los animales, y siempre le entraba un berrinche terrible cuando
le
decían que tenían que matar a alguno.
-Aunque
la verdad es que mi padre los detesta... -añadió la joven pensativa,
mordiéndose
el labio inferior, como si estuviese arrepintiéndose.
-¿Y
por qué no, por una vez, piensas en lo que tú quieres, en vez de en lo que dirá
tu
padre? -inquirió Tom en un tono algo áspero-. ¿Nunca te has atrevido a llevarle
la
contraria?
-Lo
siento-murmuró _______-, tienes razón. Supongo que simplemente nunca me
he
atrevido a desafiarlo.
-Pues
es el momento de que empieces a hacerlo. -concluyó Tom-. Voy a decirle a
Luis
que nos los quedamos -dijo yendo hacia la puerta-. Bien, os veré luego. Tengo
que
volver
al trabajo.
-¿Así
de sucio? -exclamó su madre sin poder contenerse-. Vas a avergonzar a los
hombres.
Eres el dueño del rancho. Debes dar ejemplo y...
-Los
hombres van aún más sucios que yo -replicó Tom con altivez-. ¿Acaso te da
envidia
no poder estar ahí fuera sudando y manchándote? -la picó.
Simone
alargó la mano para agarrar la cesta de las lanas y tirársela, pero cuando
la
alzó en el aire, Tom ya se había marchado.
-Se
la habrías tirado, ¿verdad? -inquirió _______ con una sonrisa traviesa.
-A
los hombres hay que mantenerlos a raya, cariño -respondió Simone soltando la
cesta-.
No debes dejar que se te suban a la parra, especialmente los hombres como
Tom.
Creen que todo debe hacerse a su modo, y que nunca se equivocan, razón de
más
para plantarles cara y no dar jamás tu brazo a torcer.
-Tal
vez esa fuera una de las razones por las que no funcionó su matrimonio con
Miriam
-murmuró ________ pensativa.
-Puede
ser eso, y lo desvergonzada que era ella. Un solo hombre no la satisfacía
-masculló.
-Yo
no podría serle infiel a un hombre como Tom. Es tan...
Pero
se quedó callada, sonrojándose al ver lo callada que se había quedado
Simone,
escuchándola.
-¿Sientes
algo por él, _______? -la instó.
La
joven contestó con evasivas.
-Bueno,
yo... naturalmente le estoy muy agradecida por lo que está haciendo por
mí,
y para mí siempre ha sido como un hermano mayor que..
-Cariño,
no tienes que fingir conmigo -le dijo Simone sonriéndole con dulzura-. Yo
también
fui joven una vez. Tom cometió el mayor error de su vida cuando te dejó
escapar.
Siempre he creído que haríais muy buena pareja.
_______
bajó la vista al edredón.
-Tal
vez fuera mejor así -murmuró-. Además, tengo una carrera que espero
poder
retomar en cuanto me haya repuesto. Y Tom... bueno, ¿quién sabe? Quizá, a
pesar
de todo, Miriam y él logren arreglar las cosas.
-Dios
no lo permita -masculló Simone con una mueca de desagrado-. En fin, de
verdad
que no sabes cuánto me alegro de tenerte aquí. Desde que murió mi marido,
Tom
ha tenido que cargar con muchas responsabilidades, y eso ha hecho que se vuelva
más
serio y reservado, pero cuando está contigo es distinto. Parece que siempre
logras
hacerlo sonreír.
Durante
los dos días que siguieron, _______ tuvo que seguir guardando cama a
pesar
de asegurar una y otra vez a Simone y a los demás que se sentía mucho mejor.
«Ordenes
del médico», le decían. Sin embargo, el tercer día amaneció espléndido y
soleado,
y por la tarde, después del almuerzo, la temperatura era inusualmente
agradable
para el mes de marzo. Así que la joven bajó las escaleras, con las piernas
fallándole
un poco por el prolongado reposo, y se sentó en el columpio del porche.
Simone
se había ido a una reunión del Grupo de Croché de Jacobsville, y Mary
había
salido a comprar unas cosas, de modo que no había nadie que le impidiera
abandonar
por un rato su forzada reclusión en el piso de arriba.
Mary
la había ayudado a vestirse aquella mañana porque estaba harta de pasarse
el
día en camisón, y llevaba puesta una falda vaquera y una sudadera de color
azul.
Mary
le había recogido el cabello en una coleta con un pañuelo y ella se había dado
un
ligero
toque de maquillaje, aunque no sabía para qué, ya que no había nadie por allí
que
fuera
a advertirlo.
En
eso, sin embargo, se equivocaba...
-¿Quién
te ha dicho que puedes levantarte de la cama? -inquirió la voz de Tom,
sobresaltándola.
-Es
que ya estaba cansada y tenía ganas de estirar un poco las piernas - balbuceó
la
joven, tratando de controlar los acelerados latidos de su corazón-. Me encuentro
muchísimo
mejor... y hace un día tan bonito - añadió esperanzada.
-Es
cierto, hace un día muy bonito -asintió Tom encendiendo un cigarrillo. Se
apoyó
contra uno de los postes del porche y estudió el rostro de la joven un
instante-.
He
hablado con tu tío esta mañana.
______
alzó la mirada curiosa.
-Tu
padre salió hacia Nueva York esta mañana -prosiguió Tom entornando los
ojos-.
¿Imaginas para qué?
La
joven contrajo el rostro disgustada.
-Imagino
que querría retirar el mucho o poco dinero que hubiese en nuestra
cuenta
bancaria.
-Ya
no podrá hacerlo -le informó Tom con evidente satisfacción-. Hice que mi
abogado
interviniera en tu favor y un juez ha dado orden al banco de que no permitan
que
tu padre saque un centavo.
-¡Tom!
-Sabía
que no te haría gracia, pero, o tomábamos medidas legales, o seguiría
administrando
tu dinero a su antojo -le respondió él calmadamente-. Cuando te hayas
repuesto
podrás hacer lo que te parezca, aunque opino que deberías tener cuidado de
dejarte
llevar por la lástima. Entretanto, estás aquí para ponerte bien, y no voy a
permitir
que ese mercenario que tienes por padre te deje en la miseria.
-¿Cuánto
hay en la cuenta? - inquirió _______.
Temía
la respuesta, ya que su padre siempre había gustado de vivir con todo lujo.
-Unos
veinticinco mil dólares -contestó Tom-. No es una fortuna, pero te
mantendrá
hasta que puedas volver a trabajar si lo inviertes como es debido.
-Fui
una estúpida -dijo _______ bajando la vista avergonzada-, le dejé que
metiera
el dinero en una cuenta conjunta porque decía que era lo mejor. Gracias,
Tom,
no sé cómo podré pagarte todo lo que estás haciendo por mí -murmuró con una
sonrisa.
-No
es necesario, pero de todos modos ya me estarás haciendo un enorme favor
ayudándome
a librarme de mi ex mujer -se quedó mirándola un momento-. Te has
lavado
el pelo -constató.
-Me
ayudó Mary esta mañana. De hecho, por culpa de esto -dijo ella levantando
un
poco la mano enyesada-, también he necesitado ayuda para vestirme. Ni siquiera
podía
abrocharme el sujeta...
No
acabó de decir la palabra, y se sonrojó profusamente.
Tom
la miró divertido.
-¿Te
da vergüenza hablar de lencería conmigo? -le espetó burlón-. Sé muy bien lo
que
llevan las mujeres debajo de la ropa, ______, no me escandalizo tan fácilmente
-dijo-.
Lo sé demasiado bien -masculló. De pronto el tono de su voz se había vuelto
glacial.
-Miriam
te hizo mucho daño, ¿verdad, Tom? -inquirió _______ sin mirarlo-.
Supongo
que el que vuelva ahora reabrirá tus heridas - alzó el rostro y, como había
esperado,
pudo entrever cierta amargura en su expresión.
Tom
echó una bocanada de humo y sus ojos cafeces se fijaron en el horizonte.
-Sí,
me hirió, pero fue mi orgullo lo que hirió -aclaró-. Cuando la eché del rancho
mé
juré a mí mismo que no volvería a permitir que ninguna otra mujer volviera a
jugar
conmigo.
¿Era
una advertencia?, se preguntó la joven. Si creía que trataría de conseguir
otra
vez su amor después de cómo la había tratado años atrás... Tendría que estar
loca
para
intentarlo.
-Por
mí puedes estar tranquilo -le aseguró-. No soy precisamente una Mata Hari.
Tom
no contestó a eso, y se apartó bruscamente de la barandilla.
-Tengo
que ir a los rediles. Si necesitas alguna cosa dale una voz a Betty Ann,
está
en la cocina.
Y
se marchó sin mirar atras.
HOLA!!! BUENO AQUI ESTAN LOS CAPS .. YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO :))
Esta interesantee! Tom escobde el motivo del por que se caso con Miria
ResponderEliminarSiguelaaa
Me encanto virgi, estoy segura de que Tom siente algo x (Tn) pero no lo quiere admitir ya que le ha hecho mucho daño.. espero el próximo cap..
ResponderEliminarSubeee
ResponderEliminarSubeeeee pleaseee!
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