sábado, 14 de mayo de 2016

2 y 3

CAPÍTULO 2
Cuando la enfermera despertó a _______ para darle unos medicamentos, era ya
mediodía. Sentía fuertes punzadas de dolor en la mano escayolada. Apretó los dientes,
y acudieron a su mente imágenes pavorosamente vívidas del accidente: el impacto, la
rotura de cristales, su grito horrorizado, y cómo después había quedado inconsciente.
La carretera estaba resbalosa por la lluvia, y un coche los había adelantado sin
calcular bien la distancia. El padre de _______ había tenido que pegar un frenazo para
no chocar con él y los neumáticos habían patinado sobre el asfalto mojado, haciendo
que se salieran de la carretera y se estrellaran contra un poste del teléfono.
A pesar de las heridas habían salido con vida, y ________ le daba gracias a Dios
por ello, pero temía la reacción de su padre si los médicos le decían que no podría
volver a tocar el piano. No quería siquiera pensar en aquella posibilidad. Tenía que
intentar ser optimista, se dijo.
Se preguntó que habría sido de su coche. Habían salido de Corpus Christi, donde
la joven había tocado en un concierto benéfico, destino a Jacobsville. Su padre no le
había dicho por qué iban allí, así que ella había imaginado que se trataría sencillamente
de unas cortas vacaciones en su pequeña ciudad natal. Había estado pensando que, al
estar allí una temporada, Tom no podría rehuida todo el tiempo, pero nunca hubiera
imaginado que sería en esas circunstancias en las que volverían a verse.
Cuando se produjo el accidente estaban ya casi en Jacobsville, por lo que
lógicamente los habían llevado en un principio al hospital de allí, aunque luego hubieran
tenido que trasladar a su padre a Dallas, pero lo que no lograba entender, por más
vueltas que le daba, era cómo podía habérsele ocurrido llamar a Tom.
Un rato después de que la enfermera se hubiera marchado, se abrió la puerta y
apareció Tom con un vasito de café en la mano. Tenía el rostro tan serio que
cualquiera hubiera dicho que no sabía sonreír. Además, su porte tenía un cierto aire de
arrogancia que siempre había intrigado a _______. A la joven le encantaba mirarlo.
Tenía el físico de un jinete de rodeo: ancho de espaldas y tórax, estrechas caderas,
vientre liso y piernas largas y musculosas. Sus facciones no eran perfectas, pero en
conjunto resultaban atractivas por el ligero bronceado, los profundos ojos cafeces, la
nariz recta, la sensual boca y los elevados pómulos.
Además, su aspecto era siempre impecable: el cabello negro bien peinado, el
afeitado perfecto, las uñas limpias y recortadas... Incluso la vestimenta, similar a la de
cualquier trabajador del rancho, le otorgaba una elegancia innegable. Sí, era un
hombre con estilo.
-Tienes un aspecto horrible -dijo de pronto Tom, haciendo que se desvanecieran en un instante sus románticos pensamientos.
-Vaya, muchas gracias -contestó ella esbozando una sonrisa irónica-. Esa clase de
halagos es justamente lo que necesitaba.
Tom no se disculpó. Nunca lo hacía. Se sentó en un sillón que había junto a la
cama, se recostó contra el respaldo cruzando una pierna sobre la otra, y tomó un
sorbo de su café.
-Mi madre y Mary vendrán a verte más tarde -le dijo-. ¿Cómo está la mano?
-Me duele -contestó ella bajando la vista hacia la escayola. La música era como el
aire para ella, si la perdía...
-¿No te han dado ningún analgésico?
-Sí, hace unos minutos. Supongo que me duele un poco menos que ayer -se
apresuró a matizar _______. La enfermera le había dicho que Tom había estado
atosigándola para asegurarse de que estaban dispensándole todas las atenciones
necesarias.
Él esbozó la más leve de las sonrisas al imaginar sus pensamientos.
-No temas, no voy a pedir el libro de reclamaciones ni nada de eso -le aseguró-,
solo quería cerciorarme de que están cumpliendo con su obligación.
-Pues a la enfermera que ha salido antes la tienes agobiada con tus exigencias
-replicó la joven meneando la cabeza.
-Solo quería que recibieras el mejor cuidado posible.
-Me lo están dando, no tienes que preocuparte por eso -dijo ella apartando la
vista-. De un enemigo a otro, muchas gracias por tus desvelos.
Tom se puso tenso ante sus palabras.
-No soy tu enemigo, ______.
-¿No? Bueno, tampoco creo que pueda decirse que nos despedimos como amigos
hace años -dijo ella con un suspiro-. Siento que las cosas entre Miriam y tú no
funcionarán, Tom -le dijo con voz queda-, espero que no se debiera a algo de lo que
dije...
-Eso pertenece al pasado -respondió él con aspereza-. Preferiría que no habláramos de ello.
-Está bien -asintió _______, intimidada por la fijeza con que la estaba mirando.
Tom tomó otro sorbo de café, examinando la esbelta figura de la joven.
-Has perdido peso. Necesitas tomarte un descanso.
-Por desgracia ese es un lujo que no he podido permitirme en todo este tiempo
-contestó ella-. Ya tenía firmadas varias actuaciones, pero me temo que ahora no
habrá más remedio que cancelarlas.
-Tu padre debería buscarse un empleo en vez de vivir a costa de tu esfuerzo
-dijo él con frialdad.
-No te metas en mi vida, Tom -le espetó ella mirándolo a los ojos-. Hace años
que me dijiste que no querías volver a tener nada que ver conmigo.
Los músculos del rostro de Tom se contrajeron, pero le sostuvo la mirada sin
parpadear.
-Mi madre y Mary te han preparado la habitación de invitados -dijo-. Matt está
fuera de la ciudad, negociando la venta de unas reses, así que Mary estará encantada
de tener compañía.
-Siento que tu madre tenga que cargar conmigo hasta que me recupere. Ya tiene
bastante trabajo sin...
-Mi madre te tiene mucho afecto -la cortó Tom-, y lo sabes, así que no hace
falta que interpretes el papel de huésped que no quiere molestar.
-Lo siento, tienes razón, tu madre es una persona encantadora.
-¿Al contrario que yo? -inquirió él creyendo adivinar sus pensamientos-. Nunca
he pretendido ser gracioso ni caer en gracia.
La joven se irguió un poco en la cama.
-Te noto un poco susceptible. No pretendía insultarte. Me siento muy agradecida
porque estés aquí, ocupándote de mí.
Tom apuró su café y la miró un instante para apartar la vista al momento.
-No quiero tu gratitud.
_______ dejó escapar un suspiro y giró la cabeza hacia la ventana.
-¿Volviste a llamar a Dallas para preguntar por mi padre?
-Llamé esta mañana temprano a tu tío: Esperan que el cirujano oculista pase hoy a
verlo, pero esta mañana las expectativas parecían más optimistas que ayer.
-¿Sabes si ha preguntado por mí?
-Por supuesto que ha preguntado por ti –contestó Tom al momento-. Le dijeron
lo de tu mano.
La joven se puso rígida.
-¿Y?
-Tu tío me ha dicho que después de enterarse no dijo otra palabra -murmuró
Tom con una sonrisa cínica-. ¿Qué esperabas? Tus manos son su sustento, y sin ellas
tendría que volver a trabajar, así que imagino que estará ahogado en sus penas;
compadeciéndose.
-¡Tom!, ¿cómo te atreves...?
Pero él la miró sin parpadear.
-Conozco a tu padre, y sabes muy bien que lo que estoy diciendo es la verdad, a pesar de que te hayas pasado toda tu vida protegiéndolo. ¿No crees que ya es hora de acabar con esa dependencia que tiene de ti?
-Estoy bien como estoy -masculló ella.
Los ojos de Tom buscaron los suyos y se sostuvieron la mirada en silencio durante un buen rato.
-¿Recuerdas lo que me preguntaste cuando te trajeron aquí? - inquirió Tom de
pronto.
Ella sabía perfectamente a qué se refería, pero sacudió la cabeza y apartó la
vista.
-No, estaba tan dolorida que debía estar delirando -mintió.
-Me preguntaste si recordaba aquel día en la charca.
Las mejillas de ______ se encendieron al instante.
Retorció entre sus dedos la tela azul de la camisola que le habían puesto.
-¿De veras? No alcanzo a imaginar por qué se me ocurriría decir algo así. De eso
hace ya muchos años.
-Cuatro años no es tanto tiempo -replicó Tom-. Y la respuesta a esa pregunta
que me hiciste... es «sí», claro que lo recuerdo. Aunque me gustaría poder olvidarlo.
Podía haberlo dicho más alto, pero no más claro, pensó _______ entre
apesadumbrada y molesta.
-¿De veras?, ¿y por qué no puedes olvidarlo? -inquirió, tratando de sonar
despreocupada-. Después de todo, te casaste con Miriam al poco tiempo.
-¿Quieres dejar de mencionarla, maldita sea? exclamó él, estrujando el vaso de
plástico en su mano y tirándolo a la papelera que había a su lado.
Se levantó irritado y fue a mirar por la ventana. _______ no tenía ni idea del
infierno en el que Miriam había convertido su vida, ni por qué se había casado con ella.
Pero ya habían pasado cuatro años, y era tarde para pedir disculpas o dar
explicaciones. En realidad no quería que sus recuerdos de aquel día, de cómo había
besado y acariciadó a _______ tan íntimamente, se borraran jamás, pero no podía
permitir que ella lo supiera. Su matrimonio con Miriam lo había dejado resentido y se
había ido encerrando cada vez más en sí mismo, hasta que había ocurrido ese
accidente y el padre de _______ lo había llamado para que se ocupase de ella. No creía
que pudiera olvidar jamás el pánico que lo había inundado cuando le había dicho que
estaba herida. Era como si todo a su alrededor se hubiera tomado tinieblas hasta que
llegó al hospital y comprobó que su estado no era grave.
-¿Has tenido noticias suyas últimamente? -inquirió _______ con voz queda.
-Desde que el juez nos concedió el divorcio no había vuelto a saber nada de ella...
hasta hace una semana. Ahora dice que quiere que nos reconciliemos -añadió soltando
una risa amarga.
A _______ se le cayó el alma a los pies: su gozo en un pozo.
-¿Y tú... quieres volver con ella?
Tom regresó a su lado; sus ojos relampagueaban de pura furia.
-Por supuesto que no. Me llevó años divorciarme de ella. ¿De verdad crees que
tengo deseos de caer en sus redes de nuevo?
-Bueno... tú amabas a Miriam, y no sería tan descabellado pensar que pudieras
echarla de menos.
Tom no contestó. Volvió a darse la vuelta y se dejó caer de nuevo sobre el
sillón que había junto a la cama. ¿Amar a Miriam? No, él no la había amado jamás.
Había sentido deseo por ella, pero no amor.
-Cuando se ha roto un espejo, es mejor comprar uno nuevo que intentar
arreglarlo -dijo alzando los ojos hacia la joven -. En ese sentido, podríamos ayudarnos
el uno al otro.
El estómago de _______ dio un vuelco.
-¿Qué?
Él se quedó mirándola fijamente.
-Tu padre te ha tenido encerrada en una jaula dorada toda tu vida, y tú nunca
has intentado rebelarte ni escapar. Esta es tu oportunidad.
-No entiendo a qué te...
-Solía dársete bien leer entre líneas, _______ -dijo él chasqueando la lengua-. A
lo que me refiero es a que podrías ayudarme fingiendo que estamos juntos.
La joven se quedó boquiabierta. No daba crédito a lo que estaba oyendo: ¿cómo
se atrevía a pedirle una cosa así después de haberla echado de su vida con cajas
destempladas?
-Ya imaginaba que no te haría demasiada gracia -continuó él-, pero me gustaría
que pensaras en ello. Miriam aún tardará una semana o dos en llegar, y eso nos daría
tiempo a planificar una estrategia.
-¿Y por qué no le dices simplemente que no venga? -balbució ________.
Tom bajó la mirada hacia sus botas.
-Podría, pero eso no resolvería el problema de un modo definitivo. Seguiría
dándome la lata cada vez que necesitara algo de mí. La mejor manera... la única manera
-puntualizó-, es darle una buena razón para alejarse de mí para siempre.
-Por favor, Tom. Miriam se moriría de la risa si le dijeran que hay algo entre
nosotros. No pude competir con ella hace cuatro años, y tampoco podría hacerlo ahora
- murmuró dolida-. Lo único que sé hacer es tocar el piano. No soy bonita, ni
sofisticada... Nunca se creerá que puedas estar interesado en mí.
Tom tuvo que hacer un esfuerzo para que la expresión de su rostro no dejara
entrever el dolor que le producían esas palabras, el escuchar a ________ hablar de un
modo tan derrotista. Se detestaba a sí mismo por el daño que le había hecho años
atrás, cuando ella solo había intentado prevenirlo contra Miriam. Sin embargo, en
cierto modo, tampoco había tenido elección, y no estaba seguro de que explicarle las
razones a _______ después de tanto tiempo fuera a solucionar nada.
Sus ojos ambarinos se oscurecieron de anhelo mientras miraba a la joven. No
estaba seguro de poder soportar verla alejarse de él una segunda vez, pero al menos
tendría unas semanas con ella bajo el pretexto de ese pacto de ayuda mutua. Así le
quedarían unos cuantos recuerdos que atesorar durante el resto de su vida.
-Miriam no es estúpida -dijo al cabo de un rato-. Ya no eres una chica de
provincia, sino una mujer joven que ha obtenido reconocimiento internacional en su
carrera. Además, no tiene por qué saber la vida tan protegida que has llevado; a menos
que se lo digas -sus ojos escrutaron el rostro de la joven-. Imagino que, dejando a un
lado la intromisión de tu padre, no habrás tenido mucho tiempo para salir con
hombres, ¿me equivoco?
-Los hombres sois traicioneros -le espetó _______-. Yo te entregué mi corazón y
tú me lo arrojaste a la cara. No he vuelto a ofrecérselo a nadie, y no tengo intención
de hacerlo. Tengo la música, Tom, y eso es todo lo que necesito.
Tom no le creía.
-¿Y si no pudieras volver a tocar? - inquirió de pronto.
-Me tiraría por una ventana -contestó ella con convicción-. No podría vivir sin la
música.
-Esa es una actitud muy cobarde -le espetó Tom. Había pronunciado esas
palabras con frialdad, queriendo disimular el temor que lo había invadido ante la
expresión que había cruzado por el rostro de ella al decir aquello.
-No es verdad -replicó ella-. Es mi padre quien me empujó a tomar las clases, y
quien contrata los conciertos, pero me encanta lo que hago. Bueno, siempre me pongo
nerviosa cuando hay mucho público, pero estoy contenta con mi vida.
-¿Y qué me dices de un marido? ¿Hijos? -insistió él.
-Ni los quiero ni los necesito -contestó ella apartando el rostro-. Ya tengo mí
vida planeada, y no encajarían en ella.
-Tu maldito padre es quien la tiene planeada -le espetó él enfadado.
-Lo que yo haga con mi vida no es asunto tuyo masculló _______ mirándolo
fijamente-. Y no tienes derecho a decir que mi padre está tratando de manipularme
cuando eso es exactamente lo que estás tratando de hacer tú para librarte de Miriam.
Tom entornó los ojos.
-Me sorprende.
-¿El qué?
-Que te enfrentes a mí y me contestes a todo con esa facilidad, y en cambio
seas incapaz de decirle lo más mínimo a tu padre.
-Tú no me das ningún miedo. Sé que eres perro ladrador y poco mordedor, pero
con mi padre nunca he tenido confianza. Lo único que le importa de mí es mi talento.
Llegué a creer que si lograba llegar a ser lo que él esperaba de mí y me hacía famosa
me querría, pero ya ves lo equivocada que estaba. Seguramente ahora estará pensando
que no podré volver a tocar y no querrá nada más conmigo -alzó los ojos llenos de
lágrimas hacia él-. Y tú tampoco estarías aquí si no fuera porque me necesitas para
echar a Miriam de tu vida. Para los hombres nunca he sido más que un peón. ¿Y «tú» te
atreves a hablar de cómo mi padre me manipula?
Tom se metió las manos en los bolsillos y la miró con el ceño fruncido.
-Tienes una imagen muy pobre de ti misma -comentó con voz queda.
_______ giró el rostro para que no pudiera ver la expresión de su rostro.
-Conozco mis defectos, eso es todo, y los reconozco -le contestó-. Te ayudaré a
mantener a Miriam a raya, pero no necesito que me protejas de mi padre. Dudo mucho
que vuelva a verlo después de lo ocurrido.
-Si tu mano se cura, ya lo creo que lo verás -le aseguró él levantándose del
sillón-. Me marcho. Voy a casa para traer a mi madre y a Mary, y de paso traeré la
ropa que he recogido de tu apartamento.
-Gracias -murmuró _______ con cierta aspereza.
Tom se detuvo un instante junto a la cama, escrutándola con sus ojos cafeces.
-Entiendo que no te haga gracia tener que depender de otras personas. A mí
tampoco me la haría, pero no tienes otro remedio. Cuidaré de ti hasta que estés bien,
y si para ello tengo que mantener a tu padre alejado de ti por una temporada, te
aseguro que lo haré.
_______ alzó la vista hacia él.
-¿Y cómo va a creerse Miriam que hay algo entre nosotros?
-No te preocupes, no voy a pedirte que hagamos el amor delante de ella. Creo que
captará el mensaje con que intercambiemos unas cuantas sonrisas y nos tomemos de la
mano -dijo riéndose secamente-. Y, si eso no funciona, le anunciaré nuestro
compromiso. Tranquila, ______, no vamos a comprometemos de verdad -añadió al ver
la expresión de su rostro.
El corazón de _______ había empezado a latir tan rápido que le pareció que iba a
salírsele del pecho. Tom no tenía ni idea de lo doloroso que era para ella que jugara
con esas cosas. Lo amaba como no creía que fuera capaz de amar a otro hombre, pero
era obvio que él no sentía nada similar por ella.
Lo cierto era que no acababa de entender por qué la necesitaba a ella para sacar
a Miriam de su vida. Tal vez aún la amara y no estuviera seguro de no volver a caer en
sus redes si se enfrentaba a ella él solo. Fuera cual fuera la razón, no podía permitir
que Tom se enterase de lo que sentía por él.
-De acuerdo, lo haré, te ayudaré.
Él esbozó la más leve de las sonrisas.
-Ahora descansa -le dijo-. Te veré después.
Había comenzado a avanzar hacia la puerta, cuando la voz insegura de _______ lo
detuvo.
-Tom...
Él se dio la vuelta.
-Yo... Gracias por ocuparte de mí. Sé que no lo habrías hecho por propia
iniciativa, que estás aquí solo porque mi padre te lo pidió pero...
-______ -lo cortó él mirándola muy serio-. Sabiendo lo poco que me gusta tu padre,
¿de verdad crees que hago esto por él?
Ella bajó la vista y se quedó callada un instante antes de responder.
-Supongo que no... -murmuró sin levantar la mirada-, pero tampoco puedo creer
que lo estés haciendo por mí -repuso con cierta tirantez-, no por el trato tan poco
amable que me diste la última vez que nos vimos. ¿Son diferentes ahora en algo las
cosas para que hayas cambiado de actitud? Sé que no debería haberte dicho aquello
de Miriam, pero...
Sin embargo, _______ no siguió. Había alzado el rostro, y se había dado cuenta
de pronto de que Tom hacía rato que ya no estaba allí.
Tom volvió unas horas más tarde con Simone y con Mary, pero no se quedó con
ellas en la habitación del hospital.
Simone era una mujer pequeña y delicada, la clase de imagen idealizada que
_______ había tenido siempre de una madre. Era jovial y amable, y por lo general
tranquila... excepto cuando su hijo Tom la sacaba de sus casillas, lo cuál era muy a
menudo, aunque todo el mundo sospechaba que él lo hacía a propósito porque le
gustaba hacerla de rabiar. Siempre había tratado a ________ y a Mary como si fueran
tan suyas como Jan, su hija casada, que vivía en otro estado.
-Ha sido una suerte que Tom no estuviera de viaje cuando te trajeron al
hospital -dijo Simone a _______-. Desde que le concedieran el divorcio apenas si ha
parado en casa: todo el día de aquí para allá. Él dice que es por los negocios, pero yo
creo que sentía necesidad de alejarse del rancho por una temporada, de tomar aire
fresco, aunque no quiera admitirlo.
-Tal vez esté tratando de recuperar el tiempo perdido ahora que es otra vez un
hombre libre -masculló _______ sin poder evitarlo-. Después de todo, siempre fue
demasiado honorable como para permitirse hacer nada «indecente» mientras
técnicamente seguía casado.
-Al contrario que Miriam -replicó Simone con aspereza-, que se acostaba con
cualquier cosa que llevara pantalones; incluso cuando acababan de casarse. Solo Dios
sabe por qué diablos no quería el divorcio, cuando todo el mundo sabía que jamás lo
había amado.
-Porque la ley aquí en Texas no obliga al marido a pasar una pensión a la mujer
cuando se divorcian, por eso - intervino Mary, esbozando una sonrisa maliciosa.
-No sé qué decirte -repuso Simone-. Yo llegué a ofrecerle una cantidad nada
desdeñable para que lo dejara tranquilo -las dos mujeres jóvenes la miraron de hito en
hito-. Bueno, por supuesto no le dije nada a él. De todos modos, Miriam rechazó el
dinero -añadió-. Sin embargo, no hace mucho me han contado que ha conocido a un

hombre en el Caribe, y hay rumores de que podrían casarse.
-Y si fuera así... ¿para qué iba a volver? -inquirió _______ perpleja.
-Probablemente para seguirle causando problemas a Tom mientras pueda
-gruñó Simone-. Mientras estuvieron casados tuve que soportar escucharle decir
algunas cosas a mi hijo que me partían el corazón. Dios sabe que Tom hizo todo lo
posible por resistir a aquello con dignidad, pero incluso el hombre más fuerte acabaría
herido tras ser ridiculizado y humillado sin fin, como le hizo a él.
-No sabía que había sido tan terrible -musitó _______.
-¿Terrible? -repitió Simone dejando escapar una risotada de amarga ironía-.
Cariño, Miriam llegó a seducir a un hombre en una fiesta de negocios que mi hijo
celebró en casa. Tom entró en su estudio... y los encontró allí.
_______ cerró los ojos y gimió con disgusto.
-Fue mucho más terrible de lo que puedas imaginar -le aseguró Simone-. Estoy
convencida de que Tom nunca la amó, y seguramente ella lo sabía. Sin embargo, como
suele ocurrirle al ser humano, siempre queremos lo que no podemos tener. Sin duda
esperaría que antes o después besara el suelo que ella pisara, pero al ver que no lo
conseguía, debió sentirse despechada y empezó a seducir a otros hombres con el fin
de ponerlo celoso. ¡Qué ingenua fue! Sus actividades extramaritales solo lograron que
a Tom le produjera más rechazo. A pesar de todo no paró. Un escándalo seguía a
otro, parecía que su único objetivo era avergonzarlo hasta destrozarlo, y finalmente lo
logró. Eduqué a mis hijos en los valores más tradicionales, y Tom no pudo soportarlo
-añadió estremeciéndose-. El orgullo de un hombre es su punto débil. Miriam lo sabía
muy bien, y supo cómo aplastarlo. Tom está tan cambiado... -murmuró con tristeza-.
No digo que no haya sido siempre algo introvertido y callado, pero me duele el alma al
ver la clase de hombre en la que ese matrimonio lo ha convertido.
_______ asintió.
-Nunca fue fácil acercarse a él, y supongo que ahora lo será aún menos.
-Sí, pero tal vez tú puedas cambiar eso -dijo Simone dirigiéndole una mirada
afectuosa-. Tú siempre lograbas hacerlo sonreír cuando nadie más podía.
-No estoy muy segura de que eso siga siendo así - repuso la joven-. Se enfadó
muchísimo conmigo cuando lo advertí contra Miriam.
-La ira suele camuflar muchas otras emociones, _______ -le dijo Simone
sabiamente-. Las cosas no siempre son lo que parecen.
-Es cierto -intervino Mary-. ¿Recuerdas cómo me picaba Matt cuando éramos
niños? Y hemos acabado casándonos.
-Pues yo dudo que Tom vuelva a casarse nunca -replicó ______-. El gato
escaldado huye del agua.
-Cierto -asintió Simone con tristeza-. En fin suspiró cambiando de tema-, Mary y
yo solo queríamos decirte que estaremos encantadas de tenerte con nosotras en casa
hasta que te hayas repuesto.
Después de que se hubieran marchado, _______ se quedó pensando largo rato en
lo que había dicho la madre de Tom. Nunca hubiera creído que nada ni nadie pudiera
romper la dura coraza del ranchero, pero era obvio que Miriam había tenido sobre él
más poder del que cupiera imaginar. Probablemente era gracias a su atractivo.
Miriam era una mujer tan cosmopolita y sofisticada... No le extrañaba en absoluto que
Tom hubiera caído bajo su hechizo.
En ese momento entró una enfermera con un enorme ramo de flores, y los ojos
de _______ brillaron de emoción, preguntándose si sería de Tom, pero no había
ninguna tarjeta, y se dijo que seguramente sería de Simone. Tenía que acordarse de
darle las gracias al día siguiente.
Aquella fue una noche muy larga, y no durmió bien. Tuvo una pesadilla bastante
desazonadora en la que aparecía Tom, y al despertar, se quedó tumbada en la cama,
observando el techo y sumergiéndose en los recuerdos que acudieron en tropel a su
mente de aquel día junto a la charca...
Había sido una tarde del mes de julio. Casi podía escuchar a los grillos y oler el
aroma de la hierba seca. Aunque no estaba a demasiada distancia del rancho de los
Kaulitz, habían ido hasta allí en la camioneta de Tom porque hacía demasiado calor
como para ir dando un paseo. Al llegar junto a la charca, habían bajado del vehículo y
Tom se había quitado los pantalones, la camiseta y las sandalias, dejándose solo un
bañador oscuro. _______ no pudo evitar quedarse mirándolo, admirando el ancho y
bronceado tórax, el liso estómago y las fuertes piernas. Lo había visto otras veces en
traje de baño, pero, por alguna razón, aquel día se puso roja como una amapola
mientras lo observaba.
Ella se había puesto un recatado bañador de una pieza, de color amarillo. Por
aquel entonces, su padre aún trabajaba, aunque no ganaba demasiado, por lo que la
joven había buscado un empleo de media jornada para ayudar a pagar sus clases de
piano en una escuela de Nueva York. Ese día, queriendo dar una sorpresa a Jan, la
hermana de Tom, había ido a visitarla, pero resultó que se había ido a una barbacoa
con el que entonces era su último novio, y Tom le había propuesto ir a nadar.
El ofrecimiento había sorprendido a la joven, pero también la había halagado
enormemente. Hacía tanto tiempo que estaba enamorada de él, ansiaba de tal manera
que se fijase en ella, que nunca hubiera podido imaginar que aquel mismo día sus sueños se convertirían en realidad junto a la charca.
Desde el momento en que se sentaron a la orilla de la charca, el ambiente cambió
por completo. _______ no había entendido por qué Tom no dejaba de mirarla, ni
había reconocido entonces el brillo seductor en sus ojos cafeces.
-¿Te gusta esa escuela de música a la que vas? -inquirió Tom de pronto,
rompiendo el silencio, mientras daba una calada a su cigarrillo.
_______ tuvo que hacer un esfuerzo tremendo para apartar los ojos de su ancho
tórax.
-Sí -murmuró-, pero echo todo esto de menos. -le confesó bajando la vista y
enredando los dedos en las briznas de hierba-. ¿Y a ti, cómo te va? Supongo que Matt
y tú estaréis muy ocupados.
Tom se encogió de hombros por toda respuesta. De repente, giró la cabeza hacia ella y la miró a los ojos.
-No has escrito desde que te fuiste.
-Lo siento, la verdad es que no he tenido tiempo para nada -se excusó ella-.
Había tantas cosas en las que tenía que ponerme al día...
-¿Cómo por ejemplo en los hombres? -inquirió Tom dando otra calada al
cigarrillo.
Por la expresión de su rostro, _______ no podría haber dicho si estaba molesto
ante la idea de que hubiera salido con alguien, o si estaba picándola.
-¡No! -se apresuró a negar la joven-. Quiero decir... Bueno, he salido con alguno,
pero no...
Tom se rió ante el azoramiento de _______.
-¿Te ha contado mi madre lo del anuncio que están rodando en el rancho? -le
preguntó, cambiando de tema para darle un respiro.
-No -respondió ella-. ¿Un anuncio?
-Sí, bueno, pagaban bien -dijo Tom encogiéndose de hombros-. Tendrías que
ver a las modelos, tan remilgadas... Algunas no habían visto a una vaca en su vida. Una
llegó a preguntarme que cómo podíamos ordeñar a tantas vacas cada día. Se creía que
todavía lo hacíamos a mano, como si estuviéramos en el siglo pasado... ¿Te imaginas?
-le dijo echándose a reír.
_______ esbozó sin darse cuenta una sonrisa mientras lo escuchaba, cuando de
pronto él giró el rostro y la encontró mirándolo embelesada. Fue como si sus
penetrantes ojos cafeces llegaran en un instante hasta su alma, y se sintió estremecer.
-¿Estás tratando de seducirme, _______? -la picó
Tom poniéndose de pie y colocándose frente a ella.
La joven se puso roja como la grana.
-¡Por supuesto que no! -balbució-. Solo estaba... mirándote.
-Llevas haciéndolo todo el día.
Y entonces, sin previo aviso, se arrodilló entre las piernas de ______. La miró, y sus
ojos fueron descendiendo por el cuerpo de la joven hasta detenerse a la altura de los
senos, donde permanecieron tanto tiempo, que _______ comenzó a notarIos tirantes e
hinchados. Bajó la mirada hacia ellos, y se encontró con que los pezones se le habían
puesto erectos, marcándose claramente bajo la tela del bañador. _______ dejó
escapar un gemido y levantó las manos para cubrirlos, pero Tom la agarró por las
muñecas para impedírselo. La empujó suave pero firmemente para que se tumbara
sobre la hierba, y se inclinó sobre ella, quedando sus caderas en un contacto tan
estrecho con las de _______, que la joven pudo sentir los cambios que se estaban
produciendo en cierta parte de su anatomía.
Lo miró con los ojos abiertos como platos.
-Tom, ¿qué estás...? -musitó en un hilo de voz.
-No muevas las caderas -la voz de él sonaba más profunda y sensual que dé
costumbre. Inclinó el torso, y comenzó a frotarse despacio contra los excitados
pezones de _______-. Entrelaza tus manos con las mías -le susurró.
Prosiguió con la deliciosa fricción, y agachó la cabeza de modo que su boca quedó
a escasos centímetros de la de ella. Tomó el labio inferior entre los suyos, tirando de
él con suavidad, para, a continuación, adentrar la lengua en la cálida humedad.
_______ dejó escapar un prolongado gemido ante lo inesperado de aquella
invasión tan íntima, y abrió más aún los ojos, atónita.
-Sí, _______, tú y yo -murmuró Tom alzando la cabeza y mirándola con ojos
brillantes-. ¿Nunca te habías planteado siquiera esa posibilidad?
-No -confesó ella con voz trémula-, no creí que pudieras fijarte en una chica de
mi edad.
-Las vírgenes tienen un atractivo especial -contestó él seductor-. Y tú aún lo
eres, ¿no es verdad?
-Sí -admitió _______ azorada. El contacto del musculoso y cálido cuerpo de
Tom la estaba volviendo loca.
-No te preocupes, pararé antes de que la situación se nos vaya de las manos -le
dijo el ranchero-, pero antes, disfrutaremos un poco el uno del otro.
Volvió a besarla aún con más sensualidad, y, aquella vez, la lengua de la joven se
enredó con la suya, respondiéndole con los balbuceos de la inexperiencia, pero también
con fervor. _______ volvió a gemir extasiada y, de un modo inconsciente, arqueó su
cuerpo hacia él. Tom emitió un gruñido casi animal y apretó sus caderas contra las de
ella.
La notó temblar ligeramente, y la calmó con dulces palabras y tiernas caricias.
-¿Tienes miedo de mí, _______? -le preguntó-. Sé que te estás excitando tanto
como yo, pero no debes temer nada. No voy a hacerte ningún daño. Relájate. No voy a
perder el control, ni siquiera cuando haga lo que voy a hacer ahora.
-¿Qué vas a hacer? -inquirió ella tragando saliva.
- Esto.
Tom se incorporó un poco, apoyándose en el codo, y le acarició el rostro, la
garganta, el hombro... hasta alcanzar la cumbre de un seno. La tocó con cuidado,
trazando arabescos, sin llegar a rozar nunca el pezón. ______ estaba asustada por
aquellas nuevas sensaciones que la invadían, pero no pudo evitar estremecerse de
placer, y aquello pareció satisfacer a Tom.
-Sí, sé lo que quieres -le susurró sosteniéndole la mirada. Y comenzó a repasar el
pulgar repetidamente por el pezón erecto, hasta que la tuvo gimiendo de nuevo y
arqueándose hacia él-. ¿Habías hecho esto antes con un hombre?
-Nunca -admitió ella temblorosa. Hincó los dedos en los antebrazos de Tom,
como si no pudiera soportar tanto placer.
Él se apartó de repente de ella, con los ojos relampagueantes de deseo.
-Bájate el bañador hasta las caderas -le dijo sin poder disfrazar la excitación en
su voz.
-¡No puedo hacer eso, Tom! -protestó _______ sonrojándose de nuevo.
-Quiero mirarte mientras te toco -respondió él-. Quiero enseñarte lo agradable
que es la sensación de estar piel contra piel.
-Pero yo... -insistió ella nerviosa.
-______, ¿acaso hay algún otro hombre con el que querrías hacer esto por primera
vez?
-No -se apresuró a decir ______-. No dejaría a nadie más que me mirara o me
acariciara. Solo a ti...
El tórax de Tom subió y bajó con pesadez.
-Solo a mí -murmuró satisfecho-. Vamos, entonces hazlo, bájate el bañador.
_______ obedeció, sin creerse lo que estaba haciendo. Enganchó los pulgares en
los tirantes, y tiró hacia abajo. Los ojos de Tom fueron bajando al mismo tiempo que
descendía la tela del bañador, y cuando finalmente estuvo desnuda de cintura para
arriba, se quedó admirándola, como si fuera una obra de arte.
-Nunca imaginé que mi primera vez sería contigo -murmuró ella.
Tom le acarició el contorno de los senos y sus palmas los cubrieron por
completo mientras la besaba de nuevo. _______ gimió suavemente. Parecía que su
cuerpo estuviera más vivo que nunca, y era como si le estuviera diciendo que lo
deseaba, que lo necesitaba. De un modo inconsciente, arqueó las caderas hacia las de
él, buscando un contacto aún más íntimo; Tom gimió también e insinuó una de sus
fuertes piernas por entre los muslos de la joven, dándole un anticipo de lo que ansiaba,
pero aquello no era suficiente. _______ tenía la sensación de que se hubiera desatado
en su interior una especie de fiebre, un apetito insaciable, y, sin darse cuenta siquiera
de lo que hacía, le hincó las manos en las caderas, atrayéndolo hacia sí.
Él la rodeó con los brazos, frotando su velludo tórax contra sus suaves senos,
mientras empujaba rítmicamente con las caderas, simulando el acto sexual. _______
emitió un grito ahogado, y aquello fue lo que detuvo a Tom. Despegó sus labios de los
de la joven y se apartó despacio de ella. _______ pudo ver en sus ojos la frustración
por tener que reprimir el deseo. Estaba jadeante, y dejó escapar un leve gruñido
mientras se levantaba, tambaleándose ligeramente. La miró un instante, se dio media
vuelta, y se lanzó de cabeza a la charca, dejando a la joven con el bañador bajado en
torno a las caderas y una expresión de incomprensión en el rostro.
Cuando salió del agua, _______ acababa de terminar de subirse el bañador, y
dejó que la tomara de la mano para ayudarla a levantarse. Cuando la tuvo de pie,
frente a él, no le soltó la mano, sino que se la llevó a los labios y la besó con
delicadeza.
-Envidio al hombre que te haga suya, _______ -le dijo-. Eres muy especial.
-Tom, ¿por qué lo has hecho? -inquirió la joven.
Él apartó la mirada.
-Tal vez quería saborearte un poco -contestó con una sonrisa cínica antes de
apartarse de ella para recoger su toalla del suelo-. Nunca lo he hecho con una virgen.
-Oh -musitó ella decepcionada.
Tom la observó por el rabillo del ojo mientras ella se ponía la ropa.
-¿No te habrás tomado en serio lo que acaba de ocurrir, verdad? -le preguntó
abruptamente mientras iban hacia la camioneta.
Ella se detuvo junto a la puerta y lo miró. La verdad era que en un principio sí lo
había tomado en serio, pero no quería que se burlara de ella, que le dijera que era muy
inocente.
-No -contestó-, claro que no.
-Me alegro. No me importaría enseñarte más cosas, pero no me gusta
comprometerme. Amo demasiado mi libertad.
Aquello le dolió profundamente a _______, y se dijo que probablemente esa
había sido su intención al decírselo, para que no se hiciera ilusiones, para que lo
detestara. Aun siendo virgen, le daba la sensación de que Tom había estado a punto
de perder el control, y estaba convencida de que no le había gustado. Podía leer la
irritación en su rostro.
-Yo no te había pedido que me enseñaras nada -le espetó molesta.
Tom sonrió burlón.
-¿Ah, no? Pues yo creo que solo te faltaba llevar un cartel. Sé que me deseas,
_______, y por eso he querido satisfacer tu curiosidad, pero solo hasta cierto punto.
Hacer el amor a una virgen puede ser muy excitante, pero yo prefiero llevar a mi cama
a mujeres experimentadas.
________ le dio una sonora bofetada. La mano le latía mientras se quedó
mirándolo con lágrimas de furia en los ojos, que se negó a derramar, pero To no
dijo nada, no se disculpó, ni se borró de su cara la sonrisa burlona, esa sonrisa que
parecía estar diciendo «he obtenido lo que quería de ti, y lo demás no me importa
nada». Después, sin mediar palabra, entraron los dos en la camioneta, y la llevó a casa.
Hacía de aquello cuatro años, pero _______ podía oír en su mente cada palabra
como si hubieran sido pronunciadas el día anterior. Cerró los ojos y, finalmente,
cansada y dolida por las heridas que no se habían cerrado, se quedó dormida.

CAPÍTULO 3
El hogar de los Kaulitz era una enorme casa de estilo victoriano que se hallaba
en medio de pastos que se extendían hasta donde alcanzaba la vista. Jacobsville se
encontraba a solo unos kilómetros. A _______ siempre le había encantado porque era
algo intermedio entre una pequeña ciudad y un pueblo grande. Allí era donde había
nacido y crecido, y conocía de toda la vida a muchos de sus habitantes, como los
hermanos Ballenger, Calhoun y Justin, que dirigían la nave de engorde de ganado más
importante del Estado, o los Jacobs, Tyler y Shelby, cuyos antepasados habían
fundado la ciudad, motivo por el cual llevaba su nombre.
La elegante casa solariega de los Kaulitz albergaba algunas antigüedades
inglesas de gran valor, ya que, el primer Kaulitz del que descendían había sido un
rico colono de Alemania que se había trasladado allí con toda su fortuna. Había un
retrato suyo en el salón y, mientras _______ tomaba el café que le habían servido con
unos sándwiches, se dijo que Tom se parecía bastante a él: serio, de aspecto tenaz,
muy varonil...
-Gracias otra vez por permitirme quedarme en vuestra casa hasta que me
reponga por completo -le dijo a Tom, que estaba sentado frente a ella.
Él se encogió de hombros.
-No es ninguna molestia para nosotros. Hay habitaciones de sobra.
-¿Quién es la mujer de ese retrato? -inquirió _______ señalando un cuadro en la
pared derecha.
-Mi abuela. Vivió hasta los ochenta años y era un verdadero tornado. Según
parece, de joven fue una especie de vampiresa, y su madre, mi bisabuela, una
sufragista de armas tomar.
-Una luchadora, ¿eh? Bien por ella -dijo _______ riéndose.
-Seguro que os habríais entendido bien -comentó Tom mirándola divertido-. Por
lo que nos contó mi abuela, era una mujer con carácter. Igual que tú.
_______ apartó la taza de sus labios y alzó la cabeza sorprendida.
-Pensaba que decías que toda mi vida he hecho lo que mi padre ha querido, y que
si no fuera por el accidente, ahora mismo seguiría igual que antes...
-Tu padre es harina de otro costal -contestó él.
_______ bajó la vista a la mano enyesada y dejó escapar un profundo suspiro.
-Oh, Tom, no sé qué haré si no puedo volver a tocar. No sé de qué otra cosa
podría vivir. Además, mi padre ha sido siempre quien se encargaba del dinero y...
-No es momento de preocuparse por el futuro, _______ -le dijo Tom firmemente-.
Tienes que concentrarte en ponerte bien nada más.
-Pero...
-Yo me ocuparé del resto -la interrumpió él-, incluso de tu padre.
_______ dejó la taza sobre el platillo y se recostó contra el respaldo del
silloncito. La verdad era que la idea de poder desentenderse de todo resultaba
agradable.
-Gracias, Tom -le dijo esbozando una sonrisa.
Él, sin embargo, no sonrió, sino que escrutó su rostro con los ojos entornados.
-¿Cuánto hace que no te tomas un descanso de verdad? -le preguntó.
La joven echó hacia atrás la cabeza, como tratando de calcularlo.
-No lo sé. Parece como si hiciera siglos -suspiró-. Nunca he tenido tiempo para
nada más que las clases, los ensayos y los conciertos.
Los músculos de su estómago se contrajeron al recordar la constante presión,
pero cerró los ojos con fuerza para expulsar de su mente esos pensamientos. Allí, con
Tom, estaba segura, a salvo del espectro del fracaso, lejos de las constantes
exigencias de su padre. No podía evitar preguntarse si la perdonaría alguna vez si no
conseguía volver a tocar el piano. No era culpa suya, cierto, pero para él sería como si
le hubiese fallado.
Cuando se hubo acomodado en la habitación de invitados, simone pasó sentada
con ella la mayor parte de la tarde, haciéndole compañía. Aunque sus hijos solían decir
que había que temer sus reprimendas, en el fondo era cariñosa y comprensiva, y todo
el mundo en Jacobsville la apreciaba. Era la primera en ofrecerse cuando alguien
necesitaba ayuda, daba su tiempo y su dinero con gran generosidad, y nadie podía
decir nada malo de ella. La joven se quedó mirando con cariño a la mujer, de cabello
castaño y ojos cafeces como los de su hijo mayor, deseando haber tenido una madre
como ella. Por desgracia apenas recordaba a la suya, ya que había muerto en un
accidente de tráfico cuando ella solo tenía seis años. Su padre nunca le hablaba de
ella, pero quienes conocían a su progenitor decían que, después de la muerte de su
esposa, se había convertido en un hombre muy distinto.
Su padre había descubierto unos años después el talento innato de _______ para
la música, y se había obsesionado por completo, insistiéndole en que tenía que
aprovecharlo.
-¿A qué le estás dando vueltas, querida? -inquirió simone al ver como una
angustia creciente parecía apoderarse del hermoso rostro de ______ -. La vida es
más fácil cuando aceptas que las cosas pasadas ya han quedado atrás y que solo debes
mirar hacia delante. Tienes que intentar ser positiva.
________ alzó la vista hacia ella, contrayendo el rostro al hacer un giro algo
brusco con la muñeca.
-Lo intento, de veras que lo intento -le aseguró-. Es solo que... bueno, pensaba
que mi padre llamaría, para ver cómo estoy, aunque solo fuera para saber si hay alguna
posibilidad de que retorne mi carrera.
-Querida, el cinismo es propio de mi hijo Tom, no de ti -le dijo Simone alzando
la vista de la labor de punto que tenía sobre el regazo, y mirándola a través de sus
gafas bifocales.
________ se quedó un rato en silencio, antes de preguntar:
-¿Crees que es cierto que Miriam viene para intentar reconciliarse con Tom?
-Bueno, yo más bien diría que lo quiere volver a camelar -gruñó Simone-. Y espero
sinceramente que no lo consiga, porque ya le ha hecho bastante daño.
-Tal vez aún lo ame - apuntó ______.
Simone dejó escapar una carcajada de incredulidad.
-¿Quieres saber lo que pienso yo? Creo que ha debido dejarla plantada su último
amante y que está embarazada. Seguro que tratará de llevarse a Tom a la cama para
luego poder convencerlo de que el niño es suyo, y así hacer que se haga cargo de ella y
del bebé.
-Deberías escribir novelas rosa -se rió _______-. Eso suena realmente
maquiavélico.
Simone contrajo el rostro.
-No te rías, ______, yo no pondría mi mano en el fuego por ella. Ya no es tan joven
ni tan hermosa como solía serio: la vida desenfrenada que ha llevado hasta ahora y el
alcohol han acabado por hacerle mella. Una vecina me dijo que la vio no hace mucho, y
que Miriam empezó a hacerle preguntas, a intentar sonsacarle la mayor información
posible acerca de Tom: si se había vuelto a casar, si las cosas le iban bien con el
rancho...
-Y ahora él quiere fingir que tiene un romance conmigo para mantener a Miriam a
raya -concluyó _______ frunciendo los labios.
-Hum... ¿Eso es lo que te ha dicho? -dijo Simone con una sonrisa maliciosa -.
Bueno, supongo que es una excusa tan buena como cualquier otra.
-¿Qué quieres decir? -inquirió la joven, curiosa.
Coreen meneó la cabeza.
-Eso debe decírtelo él. ¿Vas a ayudarlo con ese plan?
-¿Cómo podría negarme? Creo que ni así le pagaré lo amable que está siendo
conmigo, ocupándose de mí de este modo -murmuró la joven-. Me siento como una
intrusa.
-Tonterías -replicó Simone en tono de suave reproche-. Estamos todos
encantados de tenerte aquí, y ninguno queremos que Miriam vuelva a hacer un infierno
de la vida de Tom. Si le ayudas estoy segura de que esa arpía se pondrá verde de
envidia al veros y se marchará con el rabo entre las piernas.
-¿Sabes dónde se alojará? ¿No tendrá intención de quedarse aquí? -inquirió
_______ preocupada.
-Por encima de mi cadáver -contestó Tom apareciendo de pronto en el quicio de
la puerta.
-Ah, hola, cariño -lo saludó cordialmente su madre-. ¿Qué has estado haciendo?,
¿revolcándote en el barro? -dijo mirándolo de arriba abajo.
_______ no pudo evitar que se arquearan las comisuras de sus labios. Simone
seguía tratándolo como si fuera un chiquillo. Aunque era cierto que sus ropas estaban
bastante manchadas.
-Esto es un rancho, mamá -le contestó él con una sonrisa forzada. Odiaba que lo
tratara así, sobre todo delante de _______ -. He estado con el veterinario, haciendo
una revisión a las reses preñadas. Estamos en marzo, y dentro de poco será la feria de
ganado -añadió-. Por cierto, ya tengo pensado quién se encargará de vigilarlas esta
semana por las noches en caso de que alguna se ponga de parto.
-¿No será Matt? -adivinó Simone por la sonrisa maliciosa en los labios de Tom-.
Si le obligas a hacerlo se irá de casa.
-Eso es exactamente lo que debería hacer -respondió Tom al momento-. Ya no
aguanto más verlos a Mary y a él besuquearse a todas horas. Me pone enfermo.
Simone suspiró y se encogió de hombros.
-Bien, pues espero que tu táctica funcione, porque yo he intentado convencerlo
por todos los modos posibles de que debe independizarse. Estoy segura de que a Mary
le encantaría que tuvieran su propia casa. Además, tiene suficiente dinero como para
construirse una en el rancho si quiere, después del dinero que le dejó tu padre.
-Somos demasiado blandos con él -apuntó Tom -. Deberíamos retirarle la
palabra y echar sal en el café.
-Si se te ocurre echarle sal a mi café, yo te echaré la cafetera entera por el
cogote y... -comenzó su madre hecha una furia ante la sugerencia.
_______ miró a uno y a otro divertida.
-¿Sabéis?, creo que os parecéis más el uno al otro de lo que pensaba.
-No, yo tengo los ojos más grandes -la corrigió Tom fingiendo que creía que
hablaba del parecido físico.
-¡Presumido! -le espetó su madre tirándole un ovillo de lana a la cara.
-Y también soy más alto -añadió Tom con una sonrisa perversa.
Simone le lanzó una mirada furibunda.
-¿Has venido aquí por alguna razón en particular, o solo porque te gusta ponerme
furiosa?
-He venido a preguntarle a _______ si quería un gato.
-¿Un qué? -inquirió la joven atónita.
-Un gato -repitió Tom-. Luis Daniels está ahí fuera con una gata y cuatro gatitos
que lleva al veterinario para que los sacrifiquen.
-¡Claro que quiero! -exclamó ______ sin pensarlo dos veces-. ¡Los quiero todos,
incluso a la madre!
Tom sonrió. Estaba seguro de que iba a reaccionar así. _______ siempre había
sentido debilidad por los animales, y siempre le entraba un berrinche terrible cuando
le decían que tenían que matar a alguno.
-Aunque la verdad es que mi padre los detesta... -añadió la joven pensativa,
mordiéndose el labio inferior, como si estuviese arrepintiéndose.
-¿Y por qué no, por una vez, piensas en lo que tú quieres, en vez de en lo que dirá
tu padre? -inquirió Tom en un tono algo áspero-. ¿Nunca te has atrevido a llevarle la
contraria?
-Lo siento-murmuró _______-, tienes razón. Supongo que simplemente nunca me
he atrevido a desafiarlo.
-Pues es el momento de que empieces a hacerlo. -concluyó Tom-. Voy a decirle a
Luis que nos los quedamos -dijo yendo hacia la puerta-. Bien, os veré luego. Tengo que
volver al trabajo.
-¿Así de sucio? -exclamó su madre sin poder contenerse-. Vas a avergonzar a los
hombres. Eres el dueño del rancho. Debes dar ejemplo y...
-Los hombres van aún más sucios que yo -replicó Tom con altivez-. ¿Acaso te da
envidia no poder estar ahí fuera sudando y manchándote? -la picó.
Simone alargó la mano para agarrar la cesta de las lanas y tirársela, pero cuando
la alzó en el aire, Tom ya se había marchado.
-Se la habrías tirado, ¿verdad? -inquirió _______ con una sonrisa traviesa.
-A los hombres hay que mantenerlos a raya, cariño -respondió Simone soltando la
cesta-. No debes dejar que se te suban a la parra, especialmente los hombres como
Tom. Creen que todo debe hacerse a su modo, y que nunca se equivocan, razón de
más para plantarles cara y no dar jamás tu brazo a torcer.
-Tal vez esa fuera una de las razones por las que no funcionó su matrimonio con
Miriam -murmuró ________ pensativa.
-Puede ser eso, y lo desvergonzada que era ella. Un solo hombre no la satisfacía
-masculló.
-Yo no podría serle infiel a un hombre como Tom. Es tan...
Pero se quedó callada, sonrojándose al ver lo callada que se había quedado
Simone, escuchándola.
-¿Sientes algo por él, _______? -la instó.
La joven contestó con evasivas.
-Bueno, yo... naturalmente le estoy muy agradecida por lo que está haciendo por
mí, y para mí siempre ha sido como un hermano mayor que..
-Cariño, no tienes que fingir conmigo -le dijo Simone sonriéndole con dulzura-. Yo
también fui joven una vez. Tom cometió el mayor error de su vida cuando te dejó
escapar. Siempre he creído que haríais muy buena pareja.
_______ bajó la vista al edredón.
-Tal vez fuera mejor así -murmuró-. Además, tengo una carrera que espero
poder retomar en cuanto me haya repuesto. Y Tom... bueno, ¿quién sabe? Quizá, a
pesar de todo, Miriam y él logren arreglar las cosas.
-Dios no lo permita -masculló Simone con una mueca de desagrado-. En fin, de
verdad que no sabes cuánto me alegro de tenerte aquí. Desde que murió mi marido,
Tom ha tenido que cargar con muchas responsabilidades, y eso ha hecho que se vuelva
más serio y reservado, pero cuando está contigo es distinto. Parece que siempre
logras hacerlo sonreír.
Durante los dos días que siguieron, _______ tuvo que seguir guardando cama a
pesar de asegurar una y otra vez a Simone y a los demás que se sentía mucho mejor.
«Ordenes del médico», le decían. Sin embargo, el tercer día amaneció espléndido y
soleado, y por la tarde, después del almuerzo, la temperatura era inusualmente
agradable para el mes de marzo. Así que la joven bajó las escaleras, con las piernas
fallándole un poco por el prolongado reposo, y se sentó en el columpio del porche.
Simone se había ido a una reunión del Grupo de Croché de Jacobsville, y Mary
había salido a comprar unas cosas, de modo que no había nadie que le impidiera
abandonar por un rato su forzada reclusión en el piso de arriba.
Mary la había ayudado a vestirse aquella mañana porque estaba harta de pasarse
el día en camisón, y llevaba puesta una falda vaquera y una sudadera de color azul.
Mary le había recogido el cabello en una coleta con un pañuelo y ella se había dado un
ligero toque de maquillaje, aunque no sabía para qué, ya que no había nadie por allí que
fuera a advertirlo.
En eso, sin embargo, se equivocaba...
-¿Quién te ha dicho que puedes levantarte de la cama? -inquirió la voz de Tom,
sobresaltándola.
-Es que ya estaba cansada y tenía ganas de estirar un poco las piernas - balbuceó
la joven, tratando de controlar los acelerados latidos de su corazón-. Me encuentro
muchísimo mejor... y hace un día tan bonito - añadió esperanzada.
-Es cierto, hace un día muy bonito -asintió Tom encendiendo un cigarrillo. Se
apoyó contra uno de los postes del porche y estudió el rostro de la joven un instante-.
He hablado con tu tío esta mañana.
______ alzó la mirada curiosa.
-Tu padre salió hacia Nueva York esta mañana -prosiguió Tom entornando los
ojos-. ¿Imaginas para qué?
La joven contrajo el rostro disgustada.
-Imagino que querría retirar el mucho o poco dinero que hubiese en nuestra
cuenta bancaria.
-Ya no podrá hacerlo -le informó Tom con evidente satisfacción-. Hice que mi
abogado interviniera en tu favor y un juez ha dado orden al banco de que no permitan
que tu padre saque un centavo.
-¡Tom!
-Sabía que no te haría gracia, pero, o tomábamos medidas legales, o seguiría
administrando tu dinero a su antojo -le respondió él calmadamente-. Cuando te hayas
repuesto podrás hacer lo que te parezca, aunque opino que deberías tener cuidado de
dejarte llevar por la lástima. Entretanto, estás aquí para ponerte bien, y no voy a
permitir que ese mercenario que tienes por padre te deje en la miseria.
-¿Cuánto hay en la cuenta? - inquirió _______.
Temía la respuesta, ya que su padre siempre había gustado de vivir con todo lujo.
-Unos veinticinco mil dólares -contestó Tom-. No es una fortuna, pero te
mantendrá hasta que puedas volver a trabajar si lo inviertes como es debido.
-Fui una estúpida -dijo _______ bajando la vista avergonzada-, le dejé que
metiera el dinero en una cuenta conjunta porque decía que era lo mejor. Gracias,
Tom, no sé cómo podré pagarte todo lo que estás haciendo por mí -murmuró con una
sonrisa.
-No es necesario, pero de todos modos ya me estarás haciendo un enorme favor
ayudándome a librarme de mi ex mujer -se quedó mirándola un momento-. Te has
lavado el pelo -constató.
-Me ayudó Mary esta mañana. De hecho, por culpa de esto -dijo ella levantando
un poco la mano enyesada-, también he necesitado ayuda para vestirme. Ni siquiera
podía abrocharme el sujeta...
No acabó de decir la palabra, y se sonrojó profusamente.
Tom la miró divertido.
-¿Te da vergüenza hablar de lencería conmigo? -le espetó burlón-. Sé muy bien lo
que llevan las mujeres debajo de la ropa, ______, no me escandalizo tan fácilmente
-dijo-. Lo sé demasiado bien -masculló. De pronto el tono de su voz se había vuelto
glacial.
-Miriam te hizo mucho daño, ¿verdad, Tom? -inquirió _______ sin mirarlo-.
Supongo que el que vuelva ahora reabrirá tus heridas - alzó el rostro y, como había
esperado, pudo entrever cierta amargura en su expresión.
Tom echó una bocanada de humo y sus ojos cafeces se fijaron en el horizonte.
-Sí, me hirió, pero fue mi orgullo lo que hirió -aclaró-. Cuando la eché del rancho
mé juré a mí mismo que no volvería a permitir que ninguna otra mujer volviera a jugar
conmigo.
¿Era una advertencia?, se preguntó la joven. Si creía que trataría de conseguir
otra vez su amor después de cómo la había tratado años atrás... Tendría que estar loca
para intentarlo.
-Por mí puedes estar tranquilo -le aseguró-. No soy precisamente una Mata Hari.
Tom no contestó a eso, y se apartó bruscamente de la barandilla.
-Tengo que ir a los rediles. Si necesitas alguna cosa dale una voz a Betty Ann,
está en la cocina.
Y se marchó sin mirar atras.

HOLA!!! BUENO AQUI ESTAN LOS CAPS .. YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO :))

4 comentarios:

  1. Esta interesantee! Tom escobde el motivo del por que se caso con Miria

    Siguelaaa

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  2. Me encanto virgi, estoy segura de que Tom siente algo x (Tn) pero no lo quiere admitir ya que le ha hecho mucho daño.. espero el próximo cap..

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